Llegaron primero y viven en la “Luna”
El doctor Chang no imaginó nunca que muchos pseudopolíticos y administradores públicos costarricenses se le adelantaron y v...
El doctor Chang no imaginó nunca que muchos pseudopolíticos y administradores públicos costarricenses se le adelantaron y viajaron antes al espacio sideral
Sin tregua
Hace algunos días nuestro orgullo nacional, el astronauta Franklin Chang Díaz, miembro del Salón de la Fama de la NASA, perdió la paciencia y se enojó con la tramitología y la burocracia costarricense, al punto de romper la relación de su empresa Ad Astra con Recope.
En diciembre 2013 se anunció con bombos y platillos la relación que se establecía entre ambas instituciones para crear la primera planta nacional para la producción y almacenamiento de hidrógeno. Un esfuerzo de producción de energías limpias para disminuir el consumo de hidrocarburos, en aquel mes se firmó una carta de compromisos que pasó casi 15 meses peregrinando por la burocracia pública y “flotando” en trámites y miedos de tomadores de decisiones, igual que botella en el espacio.
Tanta fue la frustración y la molestia de Chang que en una entrevista que le hicieran en TV y ante la pregunta de porque rompía la relación empresarial emitió una frase sencilla, entendible por todos: “Rompí por tantos trámites tontos, realmente tontos”.
El ranking de competitividad del FMI indica que en materia de infraestructura Costa Rica ocupa la posición 97 de 148 países. En carreteras, puertos e impuestos nos ubicamos entre las posiciones 125 y 128. El ranking nos lleva a un indicador más que deprimente, que es el concerniente al tiempo para abrir una empresa, en donde ocupamos la posición 133 de 148.
En Costa Rica el debido proceso es un calvario de cumplimientos. A la vez el escenario ideal para que cuando todo parece estar listo y en orden, se preste para los boicots de aquellos que apelan por su oposición al desarrollo, al éxito; más cuando de por medio hay una alianza pública-privada, que algunos con actitud retrógrada satanizan.
El tema de la corrupción y el pago de dádivas para facilitar trámites públicos hizo pensar a nuestros administradores que la gran solución era generar más tramitología y papelería tonta a manera de mayor control.
El efecto ha sido el contrario: más corrupción y más cobro de dadivas para agilizar trámites, permisos, patentes y más; o en su defecto promover poca competitividad y pérdida de interés de la inversión privada extranjera por establecerse en nuestro país, lo que genera empleos y por ende progreso.
El doctor Chang no imaginó nunca que muchos pseudopolíticos y administradores públicos costarricenses se le adelantaron a él y viajaron antes al espacio sideral, tanto que algunos hace bastantes años decidieron establecerse y “vivir en la Luna”, pretendiendo —como dice un buen amigo— que el mundo se adapte y gire alrededor de Costa Rica y no a la inversa.
Definitivamente algunos de nuestros dirigentes y tomadores de decisiones malinterpretaron a Bernard Shaw cuando dijo que “solo los tontos han creado progresos en el mundo, porque los listos se han adaptado a lo que había sin necesidad de inventar”, de esa forma todos los días se inventan nuevos trámites creyendo que así se asemejan a Thomas Edison, pero en el fondo lo que padecen son grandes miedos e incapacidad para tomar decisiones.
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo