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Domingo, 9 de diciembre de 2018



COLUMNISTAS


La U, los EBAIS y la Caja

Vilma Ibarra [email protected] | Miércoles 03 abril, 2013


Los excesivos costos de manejo de los EBAIS (administrados por la UCR) tienen relación con los beneficios de unos empleados públicos que no son como otros en cuanto a sus prebendas


Hablando Claro

La U, los EBAIS y la Caja

Francamente no me explico qué hacía la Presidenta de la República sonriente frente a las cámaras que registraban el martes pasado el infausto acontecimiento de la finalización —no de un diferendo económico y una pequeña huelga de empleados universitarios sindicalizados sino— de una relación de 16 años entre la Universidad de Costa Rica y la Caja Costarricense de Seguro Social.
En este tortuoso proceso de divorcio ambas instituciones tuvieron que darse un respiro de nueve meses y medio para hacer menos doloroso el siempre complejo momento del adiós definitivo e improrrogable; que incluye por supuesto los arreglos monetarios y la disposición de los asuntos de los herederos; en este caso, de los 168 mil asegurados de los 45 EBAIS del este de la GAM.
No se me ocurre otra figura para explicar con sencillez este triste episodio en el que lejos de que el PAIS (Programa de Atención Integral en Salud de la UCR) fuera –como inicialmente se concibió— la punta de lanza para consolidar un ejercicio modélico de servicios de atención primaria que se extendiera por toda la geografía nacional con la orgullosa marca de la “UCR”, más bien terminara siendo una herida adicional para la alicaída situación de nuestra institución emblemática de seguridad social.
La Caja así de disminuida como está, tuvo que capitular frente a la U en sus pretensiones de resarcimiento económico porque no tenía las posibilidades materiales, legales ni reglamentarias para poder tomar y trasladar a otro gestor la administración de los EBAIS que la Universidad no quería seguir “administrando” desde hacía mucho tiempo atrás. Para usar la figura fácil, la pareja en cuestión tenía añejos problemas de relación. Pero los disimulaba. La CCSS porque en medio de sus múltiples dolencias no quería enfrentar una separación con un aliado natural. La UCR porque nunca supo cómo encarar el anhelado divorcio y fue extendiendo su frustración, entre otras razones, porque sabía que en el pecado cargaba la penitencia; dado que sus excesivos costos de manejo de los centros de salud tienen relación directa con los beneficios laborales de unos empleados públicos que no son como otros empleados públicos en cuanto a sus prebendas.
Lo cierto es que de aquí al próximo día del amor y la amistad la Caja asumirá el “costo real” de los servicios de salud de la universidad, mientras paralelamente ejecuta la compleja tarea de licitar y contratar a los nuevos proveedores.
Y lo triste de todo esto es que una siente que cuando el barco (la Caja) está haciendo agua por muchas partes hasta los amigos salen en carrera. Aunque se estrechen las manos y sonrían como lo hacían la semana pasada la Dra. Ileana Balmaceda y el Rector Henning Jensen, que firmaron la extensión de la forzada convivencia de la Caja de Seguro Social y la Universidad de Costa Rica hasta el 14 de febrero. Por eso es que no entiendo qué hacía ahí la Presidenta de la República “como garante del acontecimiento”.

Vilma Ibarra