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Miércoles 22 Octubre, 2014

Abogaremos para reducir el gasto público y luego nos salimos del juego cuando se hable de solidaridad tributaria


La trampa fiscal

Estimados ciudadanos: dice una sabia frase: “si quieres recoger miel, no des de puntapiés sobre la colmena”. Espera con paciencia y recogerás de sobra. ¿Han visto con qué ansia asistimos al diálogo convocado por el Gobierno este viernes 19 de setiembre? Se trataba de un diálogo nacional. ¡Había que estar en primera fila!
Se trataba —igualmente— de sondear el camino para una reforma fiscal integral. ¡El cuentillo de siempre…! Pero, vamos a seguirle el juego al Gobierno: nos mostraremos interesados en cuidar la Hacienda Pública y luego le montamos la emboscada de frenar los impuestos.
¿Que esa trampita ya se conoce? Quizás, pero siempre nos da resultado. Más que contamos con el apoyo solidario de los ricachones, cámaras empresariales y algunos diputados oportunistas. Con aire de patriotismo, abogaremos para reducir el gasto público y luego nos salimos del juego cuando se hable de solidaridad tributaria.


Acerca de la cuestión de si es un arma innoble hacer causa común y luego desbandarse, permítanme decirles que se puede estar de acuerdo con una reforma fiscal a medias. Con cálculo, que llaman. Es muy sencillo. Ya lo hicimos en los gobiernos de Abel Pacheco y Laura Chinchilla cuando combatimos junto a la gente de zonas francas, cámaras empresariales y hasta sindicatos la reforma que se proponían y salimos airosos. ¿Lo recuerdan?
Era nada más enfilar las baterías hacia Ottón Solís, crear divisiones en la fracción del PAC y listo. La Sala Constitucional hizo el resto.
Sobre las motivaciones que nos indujeron a actuar de esa manera, quizás ahí ustedes tengan algo de razón. Es cierto, fuimos maquiavélicos en nuestro plan de acción con el concurso de diputados y sectores poderosos del país. Pero quiero contarles por qué.
Hemos sido firmes creyentes del Estado Social de Derecho, siempre y cuando no nos afecte a nosotros. No podemos pasar de tontos. ¿No son acaso el excesivo gasto público y la baja recaudación las causas de ese alto déficit fiscal? ¿No estamos haciendo patria a través de nuestra solicitud de freno al despilfarro, aunque una que otra vez se nos haya olvidado pagar tributos? ¿Ustedes mismos no han hecho trampa jineteando esos montos en sus actividades personales o haciéndose los tontos con las facturas del comercio?
Si hubiéramos apoyado una reforma fiscal en todos sus extremos, nuestras fortunas y empresas no habrían prosperado. De modo que tuvimos que recurrir a una pequeña estratagema en la pasada administración: atacar el acuerdo Solís-Chinchilla y dividir la oposición.
¡No era más que un truco inocente! Lo único que nos duele es que esa trampa haya llevado a un déficit fiscal tan elevado. Creo que se nos fue la mano.
Hoy la patria nos convoca a una nueva cruzada fiscal. Vamos a estar a la par de Ottón en la lucha por bajar el gasto público. Esa es la parte que nos conviene. Luego aplicamos la trampita. Marchas de empresarios, extorsiones al Gobierno y cúmulos de mociones que frenarán el IVA, el proyecto para combatir la elusión fiscal y los cambios en la renta.
Nuestra misión cada cuatro años es sencilla: desbaratar cualquier intento de reforma fiscal. ¡A los empresarios no se les toca!

Luis Alonso Vargas Ocampo
Periodista