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Martes 24 Abril, 2012


Como forma de pagar a esa maquinaria electoral, se empiezan a “repartir” puestos, a devolver favores; y es así justamente que se comienza a engrosar la planilla pública

La infiltración de los “diablillos verdes”

En los partidos políticos se amalgama una serie de corrientes político-económicas que como crisol de pensamientos se van moviendo según las tendencias y la prevalencia de personas, que se hacen rodear de gente que con su perfil les van a ayudar en alcanzar sus intereses políticos.
Ya en el poder y como forma de pagar a esa maquinaria electoral, se empiezan a “repartir” puestos, a devolver favores; y es así justamente que se comienza a engrosar la planilla pública, que va desde altas jefaturas de ministerios, embajadas e instituciones, hasta llegar a puestos rasos.
En el Partido Liberación Nacional no se da la excepción y sobre todo ante dos gobiernos consecutivos salidos de una misma línea de partido, encontrando a los denominados “diablillos verdes”, que son ni más ni menos que personas que llegan al poder con una clara consigna —servirse a cucharada llena para saciar su voraz hambre en el menor plazo posible—.

En la pirámide del poder los encontramos en puestos claves. Con poder de influenciar y beneficiar con sus decisiones a terceros, manejan información de primera línea sobre las necesidades del Ejecutivo, tienen cómplices que les montan los carteles para cumplir con la contratación administrativa, y definen los perfiles de los posibles contratantes que casualmente se ajustan a empresas del sector privado donde ellos o allegados a ellos, tienen influencias.
Lo anterior se da en todos los niveles e involucra decisiones que van desde contratar el servicio de catering para eventos, rentar carros, realizar publicaciones, manejar decoraciones, sonido, presencia de marca, etc.
Depurar a la administración pública de esa realidad debería ser la principal consigna del gobierno y sobre todo de doña Laura que en campaña nos aseguró firmeza y honestidad; pero pareciera que ante el “autismo presidencial”, la batalla la van ganando los endiablados de turno.

Mynor Retana Cárdenas
Ingeniero
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