La ideología del corazón
Creo y defiendo la importancia del mercado en el crecimiento económico, en la iniciativa del individuo. Pero también creo en el Es...
Creo y defiendo la importancia del mercado en el crecimiento económico, en la iniciativa del individuo. Pero también creo en el Estado, como única estructura que puede controlar las ambiciones desmedidas y lograr un desarrollo económico justo
Cuenta una anécdota que mientras caminaba el distinguido profesor Giovanni Sartori por las calles de Roma, un ciudadano que le reconoció le preguntó: “Profesor Sartori, ¿pero usted es de derechas o de izquierdas?”, don Giovanni sonrió y le dijo: “Buena pregunta. Yo también quisiera averiguarlo desde hace mucho tiempo, pero todavía no lo he logrado”.
Durante mi tiempo de estudiante, en la UCR, me hice muchas veces la misma pregunta, pues por allá de 1980, cuando ingrese, estaba en su apogeo la polarización ideológica y la Guerra Fría.
De la izquierda me gustaba la idea de una sociedad planificada y con distribución justa, pero no que dejara de lado las particularidades y los sueños propios de cada persona, limitando las sanas ambiciones de superación. Sentía que finalmente promovía la apatía y el conformismo en la sociedad.
De la derecha me gustó su compromiso con la libertad y la propiedad, el espacio para el esfuerzo personal de los más empeñosos y comprometidos, el derecho de disfrutar una mejor vida, acorde a esas “millas de más” que estén dispuestos a recorrer. No me gusta que el individualismo exacerbe y promueva tanta ambición y mezquindad, premiando el desinterés por los que más necesitan, vistos como castigados por su “falta de esfuerzo”, cuando muchos son producto de la falta de oportunidades que promueve la pobreza.
Un día de tantos, mientras veía una charla en la televisión, escuche sobre la función y la ubicación del corazón. Oí decir al expositor que este órgano humano es el impulsor de sangre para todo el cuerpo humano, que estaba ubicado en el centro del pecho y tan solo un poquito a la izquierda. Brinque de alegría y dije: “aquí está mi respuesta, yo soy como el corazón al centro pero un poquito a la izquierda”, desde entonces siempre repito esta frase para definirme ideológicamente.
Creo y defiendo la importancia del mercado y la funcionalidad que permite en el crecimiento económico, en la iniciativa y la creatividad del individuo. Pero también creo en el Estado, como la única estructura que puede controlar los egoísmos promovidos por las ambiciones desmedidas de los individuos y lograr un desarrollo económico justo.
Tanto el Estado como el mercado son componentes esenciales para conformar una sociedad exitosa, en la cual se promueva la creatividad y la competencia, pero con reglas prefijadas por un Estado que no debe ser “gordo y lento”, como piensan en la extrema izquierda; pero tampoco ser “flaco y endeble” como lo imagina la extrema derecha, pues dejaría desvalidos a los más humildes y necesitados. Si no hay un buen mercado produciendo, el Estado no tendrá que distribuir.
Si nos ubicáramos ideológicamente como el corazón, al centro pero un poquito a la izquierda, no solamente tendremos libertad para desarrollar nuestros sueños particulares, sino que además generaríamos la conciencia, en cada ciudadano, de ser parte de un espacio de sueños compartidos, que exige solidaridad y compromiso con los semejantes. Ahí es donde me ubico yo.
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo