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Lunes 25 Febrero, 2013

Ojalá dentro de cien años, cuando se pregunten cómo fue que nos quedamos sin agua, la respuesta no sea que ¢ 2 mil al mes los podía gastar cualquiera


La gota y el chorro

La gota. Imagine que una gota de agua que gotea desde la llave de la cocina es una esfera de medio centímetro de diámetro, algo así como el grueso de un lápiz común y corriente. Piense en una pequeña fuga de agua que produce un goteo, digamos, cada cinco segundos. Con estas suposiciones, se puede estimar que estamos tirando al drenaje más de 40 litros de agua al año que es algo así como una ducha rápida. Ahora veamos el costo.
Según el último recibo de agua, esa pequeña gota cuesta menos que subirse ¡tres veces al autobús al año! lo cual puede provocar una risa loca de tan barato que resulta tirar agua. Ahora pensemos en un escenario más complejo pero perfectamente posible: una casa con cinco llaves y cada una con fuga de agua donde el goteo ocurre cada segundo. Además, de acuerdo con la tendencia actual pensemos que en un cierto tiempo el costo del metro cúbico de agua aumentará, digamos, un 50%. El resultado es que se pierden al año más de 100 garrafones de 20 litros y pagaríamos más de ¢25 mil por tirarlos.
El chorro. Cuando se lavan los platos, abrimos la llave y dejamos correr el agua. Piense que el chorro es un cilindro de agua cuyo diámetro es de un centímetro y su velocidad se debe únicamente a la caída desde una altura de 30 centímetros.
Así las cosas, si lavamos durante 3 minutos se usan más de 34 litros de agua y si pensamos que se pueden lavar los platos hasta tres veces al día, usamos la misma agua que necesitan 15 personas diariamente según Acueductos y Alcantarillados. Utilizando la tarifa actual, únicamente por lavar platos gastamos más de ¢5 mil mensuales.
Usted dirá que este ejemplo es distinto al de la gota ya que lavar platos sí es necesario al contrario del ejemplo de la fuga. Sin embargo ambas situaciones, gota y chorro, están relacionadas con la oportunidad de mejorar nuestra relación como ciudadanos con el manejo del agua.
Si se retiraran cuidadosamente los restos de comida de los platos y otros utensilios de cocina, dejándose remojar con muy poca agua para evitar malos olores, pueden lavarse en conjunto al final del día.
Suponiendo que usamos el mismo chorro de agua, en este caso durante 5 minutos, ahorramos cerca de ¢30 mil al año y 16.500 litros por casa. Si la práctica se extendiera en todo el condominio donde vivo, el ahorro serían casi 2 albercas olímpicas al año sin gastar un solo colón.
El problema del uso y manejo del agua es complejo y resulta imposible abarcar en este espacio todas sus aristas. Comienza desde la medición del consumo de agua y termina en la desidia o mal manejo del usuario. La gota y el chorro son sólo dos formas de presentar la misma situación que estamos obligados a solucionar.
Ojalá dentro de cien años, cuando se pregunten cómo fue que nos quedamos sin agua, la respuesta no sea que ¢2 mil al mes los podía gastar cualquiera.

Juan Cristóbal Torchia Núñez