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Martes 20 Enero, 2015

Hay necesidad de mejorar, es cierto, pero sin ignorar o menospreciar el camino andado


La ética en el Plan Nacional de Desarrollo

En una de las presentaciones clásicas de Les Luthiers se cuenta la historia de Rodrigo Díaz de Carreras, quien fundó Caracas sin darse cuenta de que ya estaba fundada. Esa imagen es la que viene a mi mente al ver que en el Plan Nacional de Desarrollo se propone la creación de una oficina que articule al sector público en la promoción de la transparencia y la lucha contra la corrupción, sin tomar en cuenta que dicha oficina existe desde hace 27 años.
Me refiero a la Comisión Nacional de Rescate de Valores, que funciona desde su creación con una sola plaza del Ministerio de Justicia y Paz (donde ahora se pretende fundar una oficina que haga lo mismo) y que ha carecido de un apoyo decidido administración tras administración.
Aun así, sin recursos para la ejecución de su trabajo, sin un cinco de presupuesto asignado, la Comisión ha logrado articular un Sistema Nacional de Ética y Valores, integrado por más de 60 instituciones.
Este sistema se interesa por la parte preventiva, por la promoción de la ética, los valores y las buenas prácticas en el sector público y aún lamenta la ausencia de algunas instituciones como el Ministerio de la Presidencia.
Por otro lado, entre las instituciones que lo integran está el Mideplan, donde se articuló el Plan Nacional de Desarrollo, y el Ministerio de Justicia y Paz, donde se pretende abrir la “nueva” oficina. Quizá a alguna persona se le olvidó mencionar tan pequeño detalle a sus respectivos ministros o al presidente.
Pero si al Gobierno no le interesa centrarse en la prevención, sino en la transparencia, quizá valga la pena señalar que desde la Defensoría de los Habitantes se coordina la Red Interinstitucional de Transparencia, la que también agradecería un poco de apoyo.
Pero si al Gobierno lo que le interesa es la lucha contra la corrupción, quizá sería bueno hacerle notar que el país ya cuenta con una oficina anticorrupción, mejor conocida como Procuraduría de la Ética Pública, creada en 2002.
Con el debido respeto, les propongo a don Luis Guillermo y su equipo, que en lugar de inventarse una nueva oficina, le den finalmente el apoyo que necesita a la que ya existe y que con una sola plaza y un presupuesto anual de cero colones, ya tiene a medio sector público incorporado en una red nacional y cuenta con un sólido proceso de gestión ética diseñado y en ejecución.
Por favor, no sigamos el ejemplo de los que creen que antes de ellos nada se ha hecho. Hay necesidad de mejorar, es cierto, pero sin ignorar o menospreciar el camino andado.


Rafael León