Izquierdas y derechas insulsas
Mientras el ciudadano reclama rumbo, algunos siguen más preocupados en los controles del Estado y otros en las ultralibertades del mercado
Mientras el ciudadano reclama rumbo, algunos siguen más preocupados en los controles del Estado y otros en las ultralibertades del mercado
Sin tregua
Izquierdas que luchan por repartir riqueza pero sin saber cómo producirla, que dan la impresión de creer que tan solo con rezarle a “San Estado” los panes se multiplicarán. Que no tienen un proyecto claro para producir riqueza, tan solo plantean dos ideas con cansancio: aislarnos del mundo económico y promover los monopolios del Estado, quieren llevarnos a los años 60 y 70 como si el mundo no evolucionara.
Habría que preguntar a los chinos si están dispuestos a regresar a épocas de Mao o a los rusos si quieren retornar a Stalin y compañía.
Derechas que sí tienen claro su proyecto económico para producir riqueza, pero que están ayunas de uno bueno para distribuir la riqueza producida.
Que odian al Estado porque es el único que los puede “meter en cintura”, porque propone y cobra impuestos con lo cual altera la acumulación de capital y de riqueza en unos pocos. Que ven la pobreza como un castigo divino o como una responsabilidad personal, pero nunca como un producto de la desigualdad por ellos promovida.
En nuestra última campaña electoral fue interesante ver como el PAC hacía sus propuestas desde una visión socialdemócrata añeja, el PLN por los ataques que recibía y por falta de convicción proponía volver a ese mismo pensamiento de los 60 y 70.
El FA era más retrógrado en cuanto aislarnos y detener el buen crecimiento económico demostrado por el país en las últimas décadas —el frío no está en “las cobijas”— cuando el problema es la distribución, una tarea que solo puede hacer un Estado fuerte, no gordo, de la mano de un mercado activo, en crecimiento, pero responsable con la sociedad.
Por su parte la derecha del ML era prácticamente la misma acentuación de un modelo que ha sido incapaz de distribuir pero fabuloso en la acumulación de unos pocos, un PUSC aún avergonzado sin proyecto claro.
Otros partidos sin ideología, como el PASE, tienden a definirse como humanistas, cuando eso no es un pensamiento político que se pueda invocar, es una obligación de todos desde la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por la ONU en 1948. Hoy todos somos humanistas.
Por tanto, pienso que la alternativa sigue siendo aquel pensamiento equilibrado que dé espacio al Estado y al mercado, tal y como lo dicta la socialdemocracia, pero no una anacrónica, vetusta y fundamentalista, como la que algunos siguen promoviendo.
Las personas quieren prosperar, comprenden que el mundo cambió, reclaman un país como un proyecto de vida común y esto solo lo puede realizar un pensamiento actualizado que comprenda que hay cambios económicos y sociales en el mundo que deben ser implementados en un proyecto novedoso y equilibrado, una neosocialdemocracia.
Mientras el ciudadano reclama rumbo, algunos siguen más preocupados en los controles del Estado y otros en las ultralibertades del mercado, sin comprender que la Tierra gira y cambia. Mientras tanto, yo prefiero casarme con lo que decía Ortega y Gasset: “Sólo los hombres capaces de vivir en todo instante las dos dimensiones del tiempo pasado y futuro son capaces de formar naciones”.
Claudio Alpízar Otoya