Logo La República

Domingo, 24 de octubre de 2021



FORO DE LECTORES


El silencio cómplice

| Jueves 20 diciembre, 2012


Una sociedad que debió estallar en un “no” rotundo a tantas decisiones arbitrarias y lesivas, ignorándose las reales urgencias: canasta básica, seguridad, educación, salud, agua potable, electricidad y transporte accesibles


El silencio cómplice

No es necesario ofrecer ejemplos de ese perjudicial silencio de quienes detentan el poder, al margen de específicos preceptos constitucionales, legales y de los más caros principios universales en materia de derechos sociales, humanos y ambientales, mientras los caracteriza la ausencia de valores y principios éticos, que deben guiar la conducta de toda la sociedad.
El silencio del poder se ha convertido en enfermedad crónica, que afecta a un altísimo porcentaje de costarricenses silenciados por conveniencia o temor.
Poquísimos son los que se rebelan y a través del método ghandiano (no violencia), combaten los criminales virus que minan los cimientos de una real democracia.
El silencio de los más en esta sociedad dormida, permite que se vendan, derrochen y regalen los recursos de todos y, simultáneamente, se hipoteque el futuro de las actuales y próximas generaciones, mientras nos vamos quedando sin país, sin ambiente, sin calidad de vida... sin esperanzas.
Aunque es funesto el silencio de poder, en este país con democracia consolidada, es una actitud suicida que mantiene la inmensa mayoría de los costarricenses, que miran hacia otro lado o se cambian de acera, para no comprometerse, siempre que las aberraciones, injusticias, corruptelas y falencias no toquen sus fronteras ni afecten sus intereses ni los de sus cascarones politiqueros, cualquiera que sea el origen y la nomenclatura de especies degeneradas que reptan por la geografía nacional.
El silencio del poder es real y concreto, como también lo es el de quienes se han dejado lumpenizar.
Cáusannos alergia y lastima nuestros átomos cívicos y morales, la acumulación de silencios en tan breve lapso, sobre tópicos en una sociedad que, desde hace muchísimo tiempo, debió superar épocas oscuras de la humanidad.
Una sociedad que debió anular su silencio cómplice y estallar en un “no” rotundo a tantas decisiones arbitrarias y lesivas, ignorándose las reales urgencias: Canasta básica accesible, seguridad, servicios públicos eficientes, entre otros, educación, salud, agua potable, electricidad y transporte.
Es ampliamente conocido el déficit presupuestario y la acumulación de deuda interna y externa que tendrán que pagar quienes aún no han nacido, resultante de contratados a través de “geniales” y sospechosas denominaciones, frutos nauseabundos del capitalismo salvaje.
El silencio del poder forma parte fundamental del circo mediático instalado en nuestro suelo para desviar la atención y confundir, drama consolidado por el silencio de una ciudadanía narcotizada (no con alucinógenos materiales) con la química mortal de la complicidad por acción u omisión, que se traduce en conveniente sordera y bendición para el silencio del poder.

Angelo Castillo Flores
Médico

 





© 2021 Republica Media Group todos los derechos reservados.