De recortes y consensos
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Rajoy y el Partido Popular deben procurar que las negociaciones con la oposición no vuelvan a romperse y que de una u otra forma se llegue a un consenso respecto de las medidas que amerita la situación española

De recortes y consensos

En su difícil camino de evitar el rescate, como lo necesitaron Grecia y Portugal, España está entre la espada y la pared.
Por un lado, el gobierno de Mariano Rajoy tiene la presión del resto de Europa, los mercados y sus inversionistas por establecer un clima de mayor confianza y sanear sus finanzas públicas.
Por el otro, está el clamor de los ciudadanos de a pie, que exigen una mayor generación de empleos y de oportunidades.

A principios de esta semana, el Ejecutivo ibérico se sacó de la manga lo que se puede interpretar como una de sus últimas cartas: un Programa de Estabilidad que pretende reducir el déficit fiscal al 3% del PIB en 2013 y rebajar el déficit de las comunidades autónomas al 1,5%.
El plan, entre otros aspectos, contempla una reforma laboral y nuevos recortes presupuestarios, por 10 mil millones de euros, en educación y salud.
Sin embargo, este programa ha provocado roces entre el gobierno de Rajoy, perteneciente al ala del Partido Popular, y la oposición de izquierda, encabezada por el Partido Socialista Obrero Español, comandado por Alfredo Pérez Rubalcaba.
Muestra de esta tensión, es el hecho de que ayer el Gobierno sacó adelante la Ley de Estabilidad Presupuestaria a punta de votos de oficialistas y algunos opositores al margen del PSOE, que votó en contra. Esta ley, que ahora pasará al Senado de mayoría oficialista, marca un déficit cero para todas las administraciones a partir de 2020.
Desde afuera, la presión tampoco cesa. Ya ayer, el Fondo Monetario Internacional, en voz de Christine Lagarde, directora gerente del organismo, advirtió a España que debe hacer “esfuerzos significativos” para superar la crisis, que tuvo su punto álgido el martes, cuando el rendimiento de la deuda española a diez años cayó al 5,83%, el peor índice desde noviembre de 2011.
Ante este panorama crítico y necesitado de medidas drásticas y duras, Rajoy y sus compañeros del Partido Popular deben procurar que las negociaciones con la oposición no vuelvan a romperse y que de una u otra forma se llegue a un consenso respecto de las medidas, recortes y reformas que amerita la situación española.
Solo de esta forma, la confianza de los inversionistas y del mercado europeo en general podrá recuperarse en pro de evitar la quiebra de una de las economías más importantes y al mismo tiempo más tambaleantes de la Unión Europea.

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