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Lunes, 17 de enero de 2022



EDITORIAL


Curitas que no paran el fuerte sangrado

| Viernes 14 febrero, 2014



Nuestro aparato estatal debe ser lo más pequeño posible pero nunca debe dejar de brindar con eficiencia y buena calidad, servicios públicos indispensables para el buen desenvolvimiento de la sociedad (seguridad, salud, educación…


Curitas que no paran el fuerte sangrado

“Cuidado con ola de asaltos” se titula una nota de este medio ayer, que habla del fenómeno de la inseguridad, su comportamiento y consecuencias sobre la ciudadanía, incluidas las empresas.
Lo hemos dicho en otras oportunidades. Nuestro aparato estatal debe ser lo más pequeño posible pero nunca debe dejar de brindar con eficiencia y buena calidad, algunos servicios públicos que son indispensables para el buen desenvolvimiento de la sociedad (seguridad, salud, educación…).
En ese sentido, los gobiernos no han sabido definir cuáles servicios públicos deben mantener un presupuesto adecuado a la vez que un control estricto de rendimiento y calidad, y cuáles otros servicios pueden ser dados por el sector privado.
Nuestra nota de ayer nos informa que aumentaron un 30% los robos violentos en el país. Esto perjudica mucho a todos: empresariado, productividad, consumo, clima para atraer inversiones…
Sabemos que se tomaron medidas como contar con un mapa que indique cuáles son las zonas de mayor riesgo de asaltos para enfocar la labor de la policía en esos sitios. Pero es bastante posible que los malhechores ante esa evidencia también se muevan de zona para perpetrar los asaltos.
Algunas otras medidas también se pueden tomar (o fueron tomadas) pero, en materia de seguridad ciudadana, este tipo de acciones no darán solución real al problema sino que colocarán curitas ahí donde sangre más la herida.
La verdad es que la población fue aumentando, pero en los planes de los diferentes gobiernos no se consideró la necesidad de aumentar, en la misma medida, la infraestructura, el recurso humano, los insumos y la capacitación para seguridad, salud y educación.
Esta es una realidad que le está pasando una cara factura hoy a la sociedad y será una pésima herencia que recibirá el próximo gobierno, a menos que se arriesgue, también, a fracasar en su gestión en este sentido, como lo hicieron los anteriores.
La diferencia es que la sociedad ha cambiado y existe ahora una mayor conciencia sobre los derechos a los que puede aspirar la gente.
Se necesitará una excelente gestión, para parar el desenfrenado despilfarro de dinero público y medidas firmes e inteligentes para destinar esos recursos ahí donde más falta hacen.
 





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