Creer en Costa Rica
Costa Rica es una nación exitosa pues así lo muestra su historia… los sueños con esfuerzo se transforman en realidad
Costa Rica es una nación exitosa pues así lo muestra su historia… los sueños con esfuerzo se transforman en realidad
Recuerdo que en uno de los debates de la campaña electoral pasada, transmitido por la televisión, el candidato que en ese momento encabezaba las encuestas le dijo a un contendiente —palabras más palabras menos— “explíquenos cómo piensa usted generar 500 mil empleos en cuatro años, pues eso es imposible, esa propuesta suya sería como que en el próximo Mundial de Brasil, Costa Rica le gane a Uruguay, a Italia y a Inglaterra”.
Al oír eso me molesté, me volví y les dije a los amigos que me acompañaban que cómo era posible que ninguno de los candidatos a Presidente de la República hubiese reaccionado y contestado algo como: “Si usted no cree en Costa Rica ese es su problema, yo sí. Creo que les podemos ganar a esos equipos en el Mundial, así como creo que podemos plantearnos grandes metas y realizar grandes transformaciones en nuestro país”.
Así un candidato disminuyó a nuestro país en sus posibilidades y en la fuerza de sus sueños, pero ninguno de los otros pudo decir que él sí creía en Costa Rica. Quienes gobiernan el país deben ser los primeros en creer en los ciudadanos y sus capacidades, son ellos los obligados a hacer soñar a los escépticos. Ellos deben ser los “directores técnicos” y los “maestros de orquesta” que pongan a sus instituciones a “jugar” como un gran conjunto y a “sonar” como una orquesta sinfónica.
En mi programa de televisión Noche Sin Tregua, el pasado 12 de mayo, a un mes de la inauguración del mundial, invité al entrenador de la Selección Nacional, Jorge Luis Pinto, le pregunté por el “grupo de la muerte”, por sus rivales.
Fue desmenuzando uno a uno de ellos mostrando estudio y conocimiento, habló con seguridad de su trabajo, sobre los muchachos del equipo, me planteó todo lo que hoy estamos viviendo con la Selección en Brasil 2014, él veía las puertas del éxito abiertas y no dudaría en aprovechar esa oportunidad.
En esta columna y otros espacios he sido —seguiré siéndolo— incansable en asegurar que Costa Rica es una nación exitosa pues así lo muestra su historia. También tengo claro que los actuales jóvenes requieren nuevas victorias, pues ya no podemos seguir “vendiéndoles” las viejas como propias, igual que nuestros seleccionados no quieren vivir más de las victorias de Italia 90, sino que sueñan con las propias. Pero ha sido fundamental un líder que los ilusione y empodere, para luego dar un paso firme sobre la realidad.
No es posible que quienes no creen en Costa Rica se atrevan a dirigirla, pues ese es el requisito fundamental para gobernar. Ese amor y esa fuerza por el éxito son propios de quienes tienen seguridad de que las grandes metas son posibles; que el primer paso es una lucha frontal contra la mediocridad, contra ese no mental que no deja avanzar y nos postra en el subdesarrollo teniendo la puerta abierta para el éxito.
Hoy, 23 costarricenses, de la mano de un técnico extranjero que sí creyó en nosotros, que conformó un equipo de trabajo con exjugadores exitosos, que se convirtió en su “director de orquesta”, que estudia y dicta partitura, nos muestran que los sueños con esfuerzo se transforman en realidad. ¡Gracias!
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo