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Lunes 18 Noviembre, 2013

Si consumiéramos menos en residencias, negocios e industrias, podríamos alcanzar sostenibilidad en el consumo y las presiones para buscar más fuentes de energía serían menores


Ahorro energético

El debate sobre la conveniencia de explorar nuestros recursos de gas natural, de extraer energía geotérmica de los parques nacionales y de ampliar la oferta hidroeléctrica, gira en torno a los impactos ambientales y sociales, reales y percibidos, que estas actividades podrían traer.
Se habla de la demanda energética en Costa Rica y la necesidad de substituir el petróleo importado por energías nacionales, más amigables con el ambiente y de una mayor sostenibilidad.
Se dice que abrir los parques nacionales a la explotación geotérmica no solo traerá impactos irreversibles en ecosistemas delicados, sino que puede ser un precedente peligroso que abra portillos a otras explotaciones que con el tiempo se puedan considerar estratégicas para el país; que los embalses de los proyectos hidroeléctricos traen grandes modificaciones del ecosistema, desplazamientos de personas y pueblos enteros así como pérdida de patrimonio cultural y económico; que el gas natural por ser una actividad nueva en el país, nos puede tomar mal preparados para hacer frente a sus riesgos.
Este debate se ha tornado bastante oscuro para aquellos que intentan promover la generación eléctrica mediante nuevos proyectos y la oposición es férrea.
A nivel local, hemos visto cómo el del Proyecto Hidroeléctrico Diquis ha sido llevado a foros internacionales, la Municipalidad de Buenos Aires no permite el desarrollo de proyectos hidroeléctricos, los grupos ambientalistas tradicionales se oponen a la apertura de los parques nacionales para el desarrollo geotérmico, la mala fama que tiene la explotación de hidrocarburos hace pensar que este recurso estará siempre bajo tierra, y no faltará quien diga que las torres eólicas le tapan la vista y los paneles solares ocupan mucho espacio (cierto en ambos casos).
A nivel externo, Nicaragua en su afán de consolidarse como líder energético de Centroamérica, está jugando un ajedrez geopolítico que le ha ganado a Colombia una cantidad gigante de mar territorial y de recursos energéticos potenciales en la forma de yacimientos de gas natural y petróleo.
La movida de la Isla Calero, no es más que una ampliación de este juego para ganarse una franja importante de plataforma continental y los recursos que existan ahí.
A pesar de este panorama tan incierto para la ampliación en la producción energética nacional, hay aún una fuente energética de la cual se habla poco a pesar de ser barata, nacional y de cero impacto ambiental. Esta fuente energética es el ahorro.
Si nos dedicáramos a consumir menos por la vía de la eficiencia en residencias, negocios e industrias, podríamos alcanzar sostenibilidad en el consumo y las presiones para buscar más fuentes de energía serían menores.
Solamente el ahorro del 10% en el consumo eléctrico nacional sería suficiente para suplantar lo generado por la Planta Térmica de Garabito, sin embargo y de manera muy curiosa, nadie quiere pedirnos o exigirnos el ahorro.

Sergio Rivera

Geólogo
[email protected]