Ahorro energético
Si consumiéramos menos en residencias, negocios e industrias, podríamos alcanzar sostenibilidad en el consumo y las presiones para...
Si consumiéramos menos en residencias, negocios e industrias, podríamos alcanzar sostenibilidad en el consumo y las presiones para buscar más fuentes de energía serían menores
El debate sobre la conveniencia de explorar nuestros recursos de gas natural, de extraer energía geotérmica de los parques nacionales y de ampliar la oferta hidroeléctrica, gira en torno a los impactos ambientales y sociales, reales y percibidos, que estas actividades podrían traer.
Se habla de la demanda energética en Costa Rica y la necesidad de substituir el petróleo importado por energías nacionales, más amigables con el ambiente y de una mayor sostenibilidad.
Se dice que abrir los parques nacionales a la explotación geotérmica no solo traerá impactos irreversibles en ecosistemas delicados, sino que puede ser un precedente peligroso que abra portillos a otras explotaciones que con el tiempo se puedan considerar estratégicas para el país; que los embalses de los proyectos hidroeléctricos traen grandes modificaciones del ecosistema, desplazamientos de personas y pueblos enteros así como pérdida de patrimonio cultural y económico; que el gas natural por ser una actividad nueva en el país, nos puede tomar mal preparados para hacer frente a sus riesgos.
Este debate se ha tornado bastante oscuro para aquellos que intentan promover la generación eléctrica mediante nuevos proyectos y la oposición es férrea.
A nivel local, hemos visto cómo el del Proyecto Hidroeléctrico Diquis ha sido llevado a foros internacionales, la Municipalidad de Buenos Aires no permite el desarrollo de proyectos hidroeléctricos, los grupos ambientalistas tradicionales se oponen a la apertura de los parques nacionales para el desarrollo geotérmico, la mala fama que tiene la explotación de hidrocarburos hace pensar que este recurso estará siempre bajo tierra, y no faltará quien diga que las torres eólicas le tapan la vista y los paneles solares ocupan mucho espacio (cierto en ambos casos).
A nivel externo, Nicaragua en su afán de consolidarse como líder energético de Centroamérica, está jugando un ajedrez geopolítico que le ha ganado a Colombia una cantidad gigante de mar territorial y de recursos energéticos potenciales en la forma de yacimientos de gas natural y petróleo.
La movida de la Isla Calero, no es más que una ampliación de este juego para ganarse una franja importante de plataforma continental y los recursos que existan ahí.
A pesar de este panorama tan incierto para la ampliación en la producción energética nacional, hay aún una fuente energética de la cual se habla poco a pesar de ser barata, nacional y de cero impacto ambiental. Esta fuente energética es el ahorro.
Si nos dedicáramos a consumir menos por la vía de la eficiencia en residencias, negocios e industrias, podríamos alcanzar sostenibilidad en el consumo y las presiones para buscar más fuentes de energía serían menores.
Solamente el ahorro del 10% en el consumo eléctrico nacional sería suficiente para suplantar lo generado por la Planta Térmica de Garabito, sin embargo y de manera muy curiosa, nadie quiere pedirnos o exigirnos el ahorro.
Sergio Rivera
Geólogo
tierragroup@gmail.com