Vladimir de la Cruz

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Miércoles 17 Abril, 2013

Los ciudadanos tienen la posibilidad de ejercer su presión política sobre los alcaldes involucrados, por sus cantones, en este arreglo de carretera


PIZARRON

A referéndum los Alcaldes de la vía a San Ramón

La democracia moderna surge de la idea del Pacto Social, expresado en la Constitución, y lo más importante, por la Representación Política, de la voluntad expresada por los ciudadanos.
El Pacto niega el poder político, y ejercicio de este, como mandato de Dios quien decide al gobernante que los gobernados aceptan sumisa y resignadamente, a cambio de ganarse el cielo religioso, no en esta vida, sino después de la muerte, en relación directa con el sacrificio de soportar las condiciones materiales, económicas, de trabajo y políticas de los súbditos, vasallos y siervos, a esa condición.
El nuevo concepto es que el gobernante resulta del Pacto y debe tener por ello armonía con sus gobernados, y ese mandatario debe acatar el mandato de sus mandantes, el pueblo que lo elige o escoge.
Si el gobernante se aparta del mandato, de su relación armónica, gobierna en contra del pueblo, actúa contra él, viola el Pacto, actúa como dictador, tirano, autoritariamente, el pueblo que lo elige tiene el sagrado derecho de la rebelión política para quitarlo, nombrar un nuevo representante y establecer de nuevo la armonía social y política.
En el siglo XIX una de las constituciones establecía el derecho ciudadano de rebelión política.
La Revolución Francesa exaltó esta condición de ciudadanos, no de súbditos, de hombres libres, no de vasallos, ni de siervos menguados.
En el régimen republicano una forma de hacer valer la resistencia política, la rebelión política, es la vía electoral. Cada proceso electoral expresa este derecho político ciudadano al validar el partido que está en el gobierno, a sus dirigentes o de rechazar sus candidatos a nivel nacional y provincial, y votar por quien se tenga preferencia.
A nivel cantonal existe el Referéndum revocatorio de mandato, que es la forma del derecho de esta rebelión política contra quien está a cargo de la dirección política del cantón.
Ya se practicó en Pérez Zeledón con éxito.
La concesión del arreglo de la carretera a San Ramón cuestiona la concesión hecha, por los entramados choriceros que parecen aflorarle en beneficio del concesionario, y lo poco a hacer en relación con lo que se le está entregando.
Las concesiones deben ser para obras nuevas, con plata del concesionario, y no para arreglos de carreteras. Antes de la figura de la concesión las obras públicas del país las hacía el MOPT. Malas o buenas allí están y funcionan. Si se han dejado es culpa de quienes las administran, no de los usuarios.
Los sucesos de Alajuela expresan esta protesta ciudadana de inconformidad con la decisión tomada sobre esa ruta. Los ciudadanos tienen la posibilidad de ejercer su presión política sobre los alcaldes involucrados, por sus cantones, en este arreglo de carretera.
Los ciudadanos de cada cantón afectado deben convocar el referéndum revocatorio de cada uno de sus Alcaldes, y someter a la prueba de la decisión popular a nivel cantonal, los intereses del gobierno y la de las comunidades afectadas por este negocio.
Para esto hay tiempo hasta julio, después no se puede por las elecciones nacionales. Pero ya debe iniciarse esta convocatoria.
A las armas contra los filibusteros decía don Juanito. Al Referéndum contra los choriceros pareciera la consigna del momento.


Vladimir de la Cruz