Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 15 Noviembre, 2013

¿Qué nos queda? Reconstruir, trabajar aún más duro. Querer mucho a Costa Rica, criticar menos y hacer más


Sinceramente

47% antidemocráticos

Hace unas columnas reflexionábamos sobre qué tipo de país deseamos tener, qué tipo de desarrollo merece y puede lograr Costa Rica. En estos días hemos descrito el espectro ideológico de los partidos políticos que concursan para la elección del 2 de febrero de 2014. De las posiciones de cada partido encontraremos algunas soluciones para nuestros problemas.
Tres impactantes respuestas a nuestras preguntas de ayer las ofrece el informe Latinbarómetro, producto de investigación regional. Tres datos que llaman mi atención. El primero es que en 1996 un 7% de los costarricenses creía en que en algunas circunstancias un gobierno autoritario puede ser preferible a uno democrático y tal opinión ha crecido a un 17% en el 2013. El segundo es el índice un 22,5% actual de aceptación de un golpe de estado en Costa Rica. Finalmente que el apoyo de los costarricenses a la democracia se ha violentamente desplomado. De un apoyo a la democracia de un 74% en 2009, ha caído a un 53% en 2013. Costa Rica en su entorno es el país que menos respalda a la democracia.
Estos datos aunados a la manifestada indecisión política que vivimos, más la fuerte renuencia a no concurrir a votar, sitúan al país donde, quienes han porfiado por destruir los partidos políticos y los liderazgos en el país, deseaban que estuviera. Es claro que los errores, la ineptitud y los delitos de muchos han ayudado a dar fuerza a esta seria encrucijada nacional. 47% no apoya la democracia. ¿No era esto esperable después de la campaña periodística y televisiva vivida?
¿Qué país queremos? Muchos se vuelcan a partidos de izquierda más que por coincidencia ideológica por canalizar su voto protesta a la situación presente. Muchos en furia demandan la alternabilidad en el poder de los diferentes grupos, pero lo cierto es que la ausencia de liderazgos fuertes y organizaciones adecuadas en los campos de la oposición sitúan al PLN como virtual ganador y en la primera ronda. La alternabilidad en el poder, deseable y deseada por la mayoría, no ha consolidado a la oposición. No en balde un 22,5% está por un injustificable golpe de estado. Ese porcentaje es muy cercano al 27% que elije presidente.
¿Irá a ser el gobierno de Costa Rica 2014-18 el homólogo del de transición de Caldera en Venezuela? ¿Estaremos en una transición hacia el autoritarismo marxistoide?
El cúmulo de errores, platinas, trochas llenas de cuestionamientos, refinería Soresco plagada de aspectos grises, contrataciones y concesiones dadas a empresas como OAS y la china Harbour Engineering Co. Ltd. (CHEC) que no son las que querríamos los costarricenses, la destrucción de liderazgos y la pérdida absoluta de confianza en muchos de los líderes más destacados del país, nos han situado en esta posición difícil. ¡Qué de desastres hemos presenciado! ¡Qué de destrucción institucional han prohijado quienes desean gobernar el país sin haber sido electos!
¿Y ahora qué nos queda? Reconstruir, trabajar aún más duro. Nos queda fortalecer a los partidos y a los liderazgos que tenemos. Querer mucho a Costa Rica, criticar menos y hacer más. Reaccionar, volver por los fueros de la democracia y la institucionalidad. Nos queda elegir a los mejores y expulsar a los deshonestos. Fortalecer las herramientas democráticas y claro está construir un país que sea un verdadero hogar común para los costarricenses.

Emilio Bruce

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