Acompañar a madres adolescentes en distintos aspectos de su vida, desde el cuidado de su salud y el manejo de sus emociones hasta la construcción de un proyecto propio para el futuro, es el objetivo de Crianza con ALAS.
La iniciativa se desarrolla en Casa Luz, un albergue para madres jóvenes y sus hijos que han enfrentado situaciones de abuso, pobreza extrema y explotación.
En este espacio encuentran un lugar seguro para vivir, apoyo para recuperarse y recursos que les permitan avanzar hacia una vida independiente.
Como parte de ese proceso, Crianza con ALAS busca brindarles herramientas para que puedan tomar decisiones sobre su salud, sus emociones, sus relaciones y su futuro.
Para lograrlo, el programa reúne diferentes áreas de apoyo. Las jóvenes participan en talleres de salud sexual y reproductiva, salud materna, bienestar emocional, movimiento, yoga y gestión de emociones, así como en espacios de acompañamiento individual.
Mariela Hidalgo, Sofía Aragón y Lucía Cascante, impulsoras del programa, han reunido a profesionales y personas voluntarias de distintas áreas para crear una red de apoyo alrededor de las participantes.
“Este programa no llegó a Casa Luz a decirles cómo vivir. Llegó a caminar junto a ellas mientras descubren su propia manera de hacerlo”, dijo Hidalgo.
Esa mirada también parte de entender que las necesidades de una madre adolescente no pueden atenderse desde una sola área, por lo que el acompañamiento considera diferentes aspectos.
En los talleres han participado sexólogas, médicas, doulas, profesionales de la salud mental y otras especialistas.
Además de atender necesidades del presente, la iniciativa busca que las jóvenes puedan imaginar y construir una vida más allá de las circunstancias que han enfrentado.
Ese objetivo toma mayor importancia cuando se acerca el momento de dejar Casa Luz.
El albergue cuenta con apartamentos donde las madres y sus hijos pueden vivir como parte de su proceso hacia la independencia.
La salida ocurre cuando una joven está preparada para dar ese paso, por ejemplo, porque consiguió un trabajo, inició sus estudios o cuenta con una red familiar que puede apoyarla.
A partir de ese momento comienza una etapa en la que deberá tomar decisiones, sostener a sus hijos y continuar con sus metas.
Para Crianza con ALAS, ese cambio también representa un nuevo desafío: que el acompañamiento no termine al salir del albergue.
Por eso, la intención del programa es desarrollar una nueva fase que permita acompañar a las jóvenes durante esa transición.
Para avanzar hacia esa nueva etapa, las impulsoras necesitan fortalecer el programa. El trabajo voluntario de profesionales ha permitido desarrollar las actividades, pero mantener los talleres, materiales, alimentación y acompañamiento requiere recursos económicos y una red más amplia de personas que quieran colaborar.
¿Cómo ayudar?
Quienes deseen apoyar Crianza con ALAS pueden hacerlo mediante SINPE Móvil a los números 8348-6365, de Sofía Aragón, o 8312-5045, de Mariela Hidalgo.
Las donaciones se destinan a cubrir las necesidades del programa y de las participantes.