Cuatro claves para aprovechar mejor la autonomía de un vehículo eléctrico
El consumo energético, la regeneración, la carga rápida y el margen de batería son factores que pueden influir en el aprovechamiento de la energía disponible
La autonomía es una de las principales inquietudes entre quienes consideran adquirir un vehículo eléctrico.
Aunque los fabricantes reportan cifras homologadas o estimadas para cada modelo, el rendimiento puede variar según las condiciones de conducción y el uso diario.
Actualmente, existen vehículos eléctricos capaces de recorrer largas distancias con una sola carga, mientras que las tecnologías de carga rápida permiten recuperar una cantidad importante de energía en minutos.
“Muchas veces, la autonomía se analiza pensando en un viaje excepcional y no en los recorridos que una persona realiza durante una semana habitual. Por eso, en XPENG, con el respaldo de Grupo Purdy, aprovechamos para compartir consejos y la importancia de conocer cuántos kilómetros se necesitan realmente, así como entender cómo se comporta el consumo en esos trayectos y qué opciones de carga están disponibles”, indicó Luis Diego Acuña, gerente de XPENG Costa Rica.
La velocidad, las pendientes, el estilo de conducción, la cantidad de pasajeros, el peso transportado y el uso de la climatización influyen directamente en el consumo de energía y, en consecuencia, en la distancia que puede recorrer el vehículo.
Por ello, en el marco del Día Mundial del Vehículo Eléctrico, XPENG, con el respaldo de Grupo Purdy, plantea una serie de recomendaciones para comprender mejor el comportamiento de la batería y aprovechar la energía de este tipo de vehículos.
El indicador de consumo, expresado en kWh/100 km, muestra cuánta energía utiliza el vehículo para recorrer 100 kilómetros.
Revisar este indicador en diferentes escenarios, como ciudad, carretera o zonas montañosas, permite establecer una referencia más cercana al uso real.
A su vez, dependiendo del modelo y su tecnología, el vehículo puede recuperar parte de la energía durante determinadas desaceleraciones y almacenarla nuevamente en la batería.
Por ello, conocer los diferentes niveles o modos de regeneración disponibles permite aprovechar mejor esta función.
Las cifras de autonomía homologada se obtienen mediante ciclos de medición específicos y, por ejemplo, ciclos como el WLTP (Worldwide Harmonised Light Vehicles Test Procedure) y el CLTC (China Light-Duty Vehicle Test Cycle) utilizan metodologías y condiciones diferentes.
Por esta razón, las cifras obtenidas bajo ambos estándares no deben compararse directamente, sino utilizarse como referencia bajo un protocolo determinado.
La potencia máxima que admite un vehículo eléctrico no necesariamente se mantiene durante toda la sesión de carga, debido a que el sistema de gestión de la batería regula la curva de carga y puede modificar la potencia según factores como el porcentaje de batería y su temperatura.
En muchos vehículos, cargar hasta aproximadamente el 80 % permite recuperar una cantidad importante de autonomía en menos tiempo, debido a que la potencia suele disminuir durante el tramo final.
Para desplazamientos fuera de la rutina, es recomendable considerar la distancia, las condiciones de la ruta, las alternativas de recarga y el porcentaje estimado de batería al llegar.
Mantener un margen razonable brinda mayor flexibilidad ante congestionamientos, desvíos y otras situaciones que puedan presentarse.
“Parte de avanzar hacia una movilidad eléctrica más informada es conocer el vehículo y entender cómo responde en distintos recorridos. A medida que el conductor se familiariza con su funcionamiento y con las opciones de carga disponibles, puede tomar decisiones con mayor confianza y anticipación. La tecnología aporta información, pero saber interpretarla es clave para aprovecharla de acuerdo con las necesidades de cada persona”, concluyó Acuña.