Votantes sepultaron entre las cenizas al Movimiento Libertario
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La crónica de una muerte anunciada que inició el Movimiento Libertario hace cuatro años, cuando pasó de nueve diputados a cuatro, se plasmó este domingo, cuando los votantes sepultaron entre las cenizas cualquier representación de ese partido en Cuesta de Moras.

Además, desvanecieron la sonrisa de Otto Guevara, candidato presidencial quien llegó a la Escuela República de Venezuela, en Escazú, a votar, con el entusiasmo al tope y con la esperanza de que los costarricenses confiarían nuevamente en él, tras cinco veces de buscar la presidencia.

El libertario ha destacado por su oposición a nuevos impuestos y críticas a los gobiernos ante la no contención del gasto público, pero también por sus luchas para cerrar instituciones públicas que no cumplen el papel para el cual fueron creadas o sufren duplicidad de funciones y por querer abrir el mercado eléctrico a la competencia.

Sin embargo, en esta última campaña recibió la factura del caso del cemento chino, ya que el Ministerio Público y la Asamblea Legislativa lo investigaron por supuesto tráfico de influencias, que tenía como objetivo favorecer al empresario Juan Carlos Bolaños para la importación de cemento chino.

Pero no solo esto le pasó una mala jugada, sino también la falta de apoyo de la población más joven, que fue una de sus principales fortalezas cuando fundó la agrupación.

“Guevara dejó de ser el representante de una nueva generación y sus canas ahuyentaron a los jóvenes, que confiaron más en Fabricio Alvarado, de Restauración Nacional y en Carlos Alvarado, del Partido Acción Ciudadana, los cuales irán a una segunda ronda electoral el próximo 1° de abril”, aseguró Francisco Barahona, politólogo.

A estas razones, se sumó la falta de dinero en la campaña, al punto de que el partido pudo invertir muy poco en publicidad, pero no le quedó nada para gastar en signos externos, incluso, el libertario pidió a cada seguidor que fuera a votar vestido de rojo, porque no daría camisetas y que llevara “su loncherita”.

Otro duro golpe fue la salida de la diputada Natalia Díaz, quien no quiso apoyar a Guevara y más bien, le dio su adhesión a Antonio Álvarez Desanti, candidato del Partido Liberación Nacional (PLN).

En ese momento, el libertario negó algún efecto y dijo que seguiría dando las batallas solo en Cuesta de Moras.

“El partido todavía tiene la posibilidad de resurgir, porque tiene una marca muy reconocida, siempre y cuando, busque una nueva figura que levante de entre los escombros la bandera”, concluyó Claudio Alpízar, politólogo.

 



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