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Jueves, 15 de noviembre de 2018



NACIONALES


Situación de las finanzas públicas es la peor en 35 años

Fabio Parreaguirre [email protected] | Lunes 29 enero, 2018



Si las finanzas públicas se comportan este año de forma similar a las del anterior, el déficit fiscal llegará al 6,6% del valor de la producción nacional, el nivel más alto de la historia moderna de Costa Rica.

En 2017 el déficit llegó a $3,5 mil millones, un 6,2% de la producción nacional, y sigue el efecto bola de nieve en detrimento de la economía.

“Es preocupante el crecimiento del déficit y que se siga tirando la pelota con deuda. Llegó el momento de elegir una opción que tenga la capacidad técnica y política para que se apruebe una reforma fiscal urgente; si no, las familias y empresas pagaremos el costo de nuestra inefectividad”, dijo Gerardo Corrales, economista y analista financiero.

El gasto sigue aumentando en la administración Solís Rivera, su peso en la economía es mayor en un punto porcentual de la producción nacional, pasando de un 19,6% del PIB en 2014 cuando inició sus labores, a un 20,7% al cierre del año pasado.

Esto es insostenible, y aunque en los últimos años los costarricenses no lo hemos sentido, en este pareciera que eso va a cambiar, por los factores tanto internos como externos,

Un aumento en tasas de interés en colones y en dólares será lo primero; quienes más lo sentirán son los inversionistas, empresarios y consumidores, algo que genera incertidumbre y que paraliza la economía.

El pago de los intereses de la deuda en 2017 creció en un 17%, ocho puntos porcentuales más que en 2016, cuando incrementó en un 9%.

Este año el gobierno debe refinanciar a tasas altas un total de $890 millones en bonos en dólares y ¢546 mil millones en bonos en colones, que se vencen entre el otro mes y noviembre.

Asimismo, el gobierno mes a mes debe pagar cerca de ¢80 mil millones en salarios.

Los gastos cada vez crecen más que los ingresos, lo que hace insostenibles las cifras financieras y fiscales, a este ritmo pronto estaremos en una crisis estilo Grecia hace cuatro años.

Por otro lado, la desaceleración económica, así como la mayor inflación y falta de conocimiento de cómo fondear el déficit fiscal, harán que Hacienda recaude menos impuestos de renta y ventas, algo que ya sucedió en 2017.

El crecimiento de los ingresos tributarios cayó en un 2,6% con respecto al año pasado, impulsado por una menor importación de vehículos que pagan cerca del 50% de su valor de mercado en tributos.

En 2017 el crecimiento de los ingresos fue del 5,3%, mientras que un año atrás fue de casi un 8%.

Los impuestos de ventas y renta que equivalen a casi un 85% de la recaudación de Hacienda disminuyeron, solo el impuesto a los combustibles tuvo un aumento impulsado por mayores precios en mercados internacionales de los derivados del petróleo.

Por otro lado, el gobierno indicó que en los últimos cuatro años ha buscado medidas para frenar el déficit, bajar el gasto y cobrar mejor los impuestos, esto a pesar de que los números generales del déficit indican un crecimiento.

Los ingresos totales aumentaron alrededor de ¢1,2 billones, entre diciembre de 2013 y diciembre de 2017, indicaron desde Hacienda.

La carga tributaria se mantiene en un 13,4%, misma cifra de 2016, y se destaca el dinamismo de la recaudación del impuesto sobre la renta, que creció a dos dígitos por tercer año consecutivo.

Asimismo, señalaron que la desaceleración de la actividad económica, sumada al desfase histórico del diseño del impuesto general sobre las ventas con respecto a la estructura productiva actual, son factores que afectan su recaudación, la que de 2013 a 2017 se desacelera, al pasar del 4,7% al 4,4% del PIB.

 

 

 

 


Hay que actuar ya


Sin una solución el déficit golpeará fuertemente al país en lo económico.

Édgar Robles

Economista
Universidad de Costa Rica

La última ocasión en que el déficit fiscal fue tan alto en Costa Rica fue al final del gobierno de Rodrigo Carazo.
Si bien las condiciones del país son muy distintas hoy, lo cierto es que Costa Rica ha tenido mucha suerte con las favorables condiciones internacionales.
Sin embargo, esta situación ya empezó a cambiar con el incremento en las tasas de interés internacionales, mientras que las cifras fiscales locales siguen empeorando.
Este es el resultado de la incapacidad de los últimos tres gobiernos por controlar el gasto público (especialmente salarios) y por aprobar una reforma tributaria.
Si la calificación soberana desmejora por el mayor riesgo país, si se elige un presidente sin capacidad técnica en este tema y si no se logra conciliar la reforma fiscal en el nuevo Congreso, tenemos los ingredientes necesarios para una tormenta perfecta.
Los resultados serían aumentos en las tasas de interés, desmejoramiento en los indicadores de crédito, más devaluación, más inflación, más desempleo y más pobreza. El país podría retroceder más de una década en indicadores sociales.

Helio Fallas

Ministro
Ministerio de Hacienda

Desde inicios de gestión venimos ejecutando un proceso gradual de mejora para alcanzar la estabilización de las finanzas públicas.
Al finalizar 2017, es evidente que las mejoras administrativas y tecnológicas y la aprobación de ocho leyes que conforman la propuesta del Gobierno para fortalecer la Hacienda Pública no alcanzan para estabilizar las finanzas públicas, a pesar de su urgencia.
Si bien estamos satisfechos porque hemos dado importantes pasos con las herramientas legales que tenemos pese a su obsolescencia, los espacios se han ido cerrando.
Evidencia de ello son las calificaciones de riesgo y la reacción de mercados internacionales ante la ausencia de una reforma fiscal estructural e integral. El proceso inició en 2015 cuando presentamos los primeros proyectos. Desde entonces, hemos sido consecuentes entre nuestros compromisos y lo actuado. La propuesta está lista y presentada, solo resta la toma de decisiones en la Asamblea Legislativa.