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Viaje por el mundo Tàpies
Murió el pintor que decidió tirar “por otros caminos”, uno de los principales artistas españoles del siglo XX

Antoni Tàpies, el pintor que decidió abandonar el surrealismo al considerar que los artistas de este movimiento continuaban haciendo “pintura académica”, resolvió, como opción personal, tirar “por otros caminos” de mayor libertad.
“Tengo confianza en que influiré y que cambiaré la manera de pensar”, decía el pintor, fallecido el lunes en Barcelona a los 88 años, en la película documental “Alfabeto Tapies”, dirigida por Daniel Hernández.
Hernández reconocía entonces haber descubierto “a un ser humano excepcional, que sabe más de lo que cuenta, pues se expresa a través de su obra y en su obra está todo”.
Tàpies se reconoció en numerosas ocasiones más interesado por la pintura primitiva y el misticismo oriental que por cualquier otra tendencia contemporánea, y recordaba que en sus inicios en el mundo del arte, allá por los años cuarenta, su pintura era muy intuitiva y rebelde, como un reflejo de la situación dramática de la España de aquella época.
De sus declaraciones queda el “impacto” que le produjo la Guerra Civil, que le dejó como recuerdo dos años enfermo en cama, y le llevó “necesariamente” a reflejar “esa violencia” en su pintura.
Del surrealismo, cuyo primer contacto con este movimiento le llegó a través de una publicación catalana en 1934, reconoció siempre su pasión por Joan Miró.
El pintor catalán se mostró también especialmente interesado por el misticismo oriental, al considerar esta sabiduría, en muchos aspectos, “más moderna” que la cultura occidental.
De hecho, consideraba el trabajo de pintar como una actividad mística, aunque bromeaba al señalar que “no debe llevarse con cilicios ni resignación, sino con humor”.
Comprometido con el tiempo que le tocó vivir, Tàpies no renunció a la polémica, como cuando firmó una declaración en la que se pedía la supresión de las corridas en Cataluña “porque los toros son animales dotados de sensibilidad física y psíquica”.
El inconformista Tàpies se quejaba, en 1990, de que el mundo vivía el peor momento de la historia para el arte debido a los flujos uniformadores de la cultura y la preponderancia del mercado.
“Asistimos a una gran euforia decía se habla mucho del triunfo del arte moderno, pero yo soy muy prudente en este sentido, porque las artes siempre han estado unidas a ideas, filosofías o creencias que en algunos casos ahora tratan de posponerse cuando muchos artistas se dedican a pintar exclusivamente para el mercado”, aseveraba.
El pintor se lamentaba, ya entonces, de que fuese “más atrayente hablar de dinero, de cifras récord, que del mensaje espiritual que quisiera transmitir el artista, en medio de este caos que vive la sociedad moderna”.
Pero el artista, interesado siempre por crear un lenguaje acorde con las circunstancias que le rodeaban, no renunció a seguir creyendo en el arte como actividad transformadora de la conciencia.

Madrid / EFE


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