Un Madrid fulminante a Lisboa
Sergio Ramos celebró por partida doble en Múnich y además cobró venganza. Odd Andersen-AFP/La República
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Un Madrid fulminante a Lisboa

El conjunto español venció 4-0 en su visita a Múnich y jugará la final de la Champions

El Real Madrid impartió una lección futbolística para fulminar la maldición de Múnich, asestar la derrota más dura de la carrera a Pep Guardiola y alcanzar, 12 años después, la gran final de Liga de Campeones, con Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo impulsando a su equipo hacia la deseada “Décima”.

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Carlo Ancelotti lo volvió a hacer. En un terreno talismán en su carrera repitió triunfo ante el Bayern, el vigente campeón.
El italiano fulminó una nueva maldición. Nueve derrotas y un empate daban forma a una leyenda negra del Real ahí pero el fútbol no entiende del pasado y vive del presente.
Al Allianz llegó un Real Madrid que fue equipo en mayúsculas. Unidos en el esfuerzo defensivo, para anular espacios. La consigna de Ancelotti era buscar el gol, golpear antes de ser golpeado. Falló Bale ante una mala salida de Neuer y luego fue Di María.
Fue cuando llegó un momento inolvidable para Sergio Ramos. Sacó a pasear su alma de delantero para guiar al Madrid a la gran final con dos cabezazos.
El primero al cuarto de hora a un saque de esquina de Modric, el segundo rematando con el alma cinco minutos después una falta lateral puesta por Di María. El fútbol siempre ofrece oportunidad de venganza y Ramos se agarró a ella.
Casillas pedía cabeza. Con los dos pies en la final no debían entrar en provocaciones.
En pleno descontrol Neuer salió apresurado, rechazó mal y el balón acabó en Cristiano, que remató pero el balón picó alto. Igualmente, su momento había llegado y le hizo inscribir su nombre en los mejores registros de “Champions”.
Bale dejó atrás a todos y regaló el tanto a su compañero. Quince goles en una edición —luego lo ampliaría—. Un registro que nadie firmó.
“Así gana el Madrid”, se escuchaba en un estadio que no creía lo que veía. Respondía la afición del Bayern alentando a sus jugadores cuando llegó la única mala noticia de las semifinales. Una entrada evitable de Xabi Alonso a Schweinsteiger, provocó su quinta amarilla y se perdería la final.
Tras el descanso, Guardiola tiene variantes suficientes para variar el toque por un juego más directo, pero nunca renunció a su estilo. Tardó en meter a jugar a Götze y apostar por el remate de Pizarro. Cuando lo hizo ya era misión imposible.
El primer disparo del Bayern llegó al min. 57, Robben con un tiro desviado buscando la escuadra, y a puerta fue a una hora del partido, cuando Casillas respondió bien abajo al chut raso de Ribery.
El Madrid debía dejar pasar los minutos y esperar su momento, que llegaría. Casillas respondió al disparo de Kroos y Coentrao pudo firmar el cuarto.
Sentía la derrota el Bayern pero no cesó, sin éxito, de buscar el tanto de la honra. No llegó.
El fin de fiesta lo debía poner Cristiano que en el último minuto, de falta, pícaro, golpeó abajo esperando el salto de la barrera y el balón entró lejos del alcance de Neuer para ampliar su récord.
Era la venganza madridista. El broche a una de sus exhibiciones más grandes en Europa, el pase a la final en busca de la “Décima” en Lisboa tras fulminar la maldición alemana.

Múnich/EFE

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