Saprissa cierra un 2025 con las manos vacías, cambios internos y un futuro incierto
El año dejó apuestas sin éxito, salidas clave y el comienzo de una transformación deportiva y dirigencial
El Deportivo Saprissa cerró el año 2025 lejos de las expectativas que históricamente acompañan a la institución, al finalizar la temporada sin títulos y sin haber alcanzado ninguna gran final de torneo local.
El balance deportivo dejó un sabor amargo en Tibás, marcado por eliminaciones tempranas, cambios constantes en el banquillo y un proceso de transición que se extendió tanto dentro como fuera de la cancha.
El cuadro morado inició el año con la clara consigna de retomar la senda del triunfo, luego de haber dejado escapar el pentacampeonato nacional a finales de 2024 frente a Herediano.
Con ese objetivo, la dirigencia apostó por un nuevo proyecto deportivo encabezado por José Giacone, quien asumió la conducción técnica con la misión de devolver al equipo a los primeros planos a nivel local e internacional.
Sin embargo, los resultados no acompañaron el proceso. Saprissa quedó eliminado en la primera serie de la Liga de Campeones de Concacaf ante el Vancouver Whitecaps, y su desempeño en el Torneo Clausura 2025 estuvo lejos de lo esperado.
La falta de regularidad y los tropiezos acumulados derivaron en la salida de Giacone antes de concluir el certamen.
En medio de ese panorama, Paulo César Wanchope tomó las riendas del equipo en un contexto complejo, con el torneo avanzado y una planilla en plena reconstrucción. Su gestión tampoco logró consolidarse.
La eliminación del campeonato nacional y un inicio irregular en el Apertura 2025 provocaron que su ciclo fuera corto, siguiendo un desenlace similar al de su antecesor.
Tras dos proyectos fallidos en el banquillo, la directiva tibaseña optó por traer de regreso a Vladimir Quesada, quien ya había asumido el cargo en el pasado.
Su retorno se dio en un ambiente en el que ya se percibían vientos de cambio en la estructura institucional, más allá del aspecto deportivo.
Uno de los anuncios más relevantes del año fue el cierre de la etapa de Horizonte Morado, liderada por Juan Carlos Rojas, quien dejó la presidencia del club tras varios años al frente del proyecto.
Esta decisión coincidió con versiones sobre dificultades financieras, inicialmente señaladas por distintos periodistas y posteriormente confirmadas en varias ocasiones por Erick Lonnis, miembro de la Comisión Técnica del club.
Esta situación habría limitado la capacidad del equipo para reforzarse con jugadores de mayor cartel, obligando a recurrir principalmente a préstamos como alternativa.
En los últimos días, Saprissa confirmó la incorporación de dos nuevos nombres a su junta directiva, lo que representa uno de los primeros movimientos visibles en el proceso de transformación desde los despachos.
Se trata de Roberto Artavia Loría y Francis Durman Esquivel, empresarios de amplia trayectoria y peso en el ámbito nacional.
Artavia es un reconocido líder académico, consultor internacional y asesor de gobiernos y empresas en más de 30 países, mientras que Durman es ingeniero graduado en Texas A&M University, con experiencia como gerente de operaciones y gerente general de Durman Esquivel, CEO de Aliaxis para Latinoamérica y actual presidente y CEO del Grupo Montecristo.
En lo deportivo, la planilla también atraviesa un proceso de transición. Jugadores veteranos comienzan a quedar al margen, ya sea por el desgaste físico, como en el caso de Óscar Duarte, o por una disminución en su rendimiento, como ha ocurrido con David Guzmán.
Este escenario obliga al club a replantear su estructura deportiva y a acelerar la renovación del plantel.
De cara al próximo semestre, el Deportivo Saprissa se prepara para afrontar una etapa de cambios profundos.
La institución enfrenta el desafío de reordenar su proyecto deportivo, estabilizar su estructura dirigencial y recuperar el protagonismo que históricamente la ha caracterizado, en un contexto que exige decisiones estratégicas tanto dentro como fuera del terreno de juego.