Que tenga un próspero 2014
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Que tenga un próspero 2014


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Nunca es tarde para ordenarse en sus finanzas. Y el inicio de año, cuando usted tiene tiempo y espacio para pensar y hacerse nuevos propósitos, es ideal para ello.
Es importante iniciar con un diagnóstico de su situación. Revise cuánto gana versus lo que gasta. Cuando esté en el renglón de los gastos, analice cuáles son realmente necesarios. Por ejemplo, existen muchas personas cuyo gasto en entretenimiento es muy alto comparado con lo que le aportan a su vida, si es que están enfocadas en alcanzar algunas metas financieras. Llevar almuerzo al trabajo, organizar menos salidas y compartir con los amigos en casa, pueden ser tips para ahorrarse varios miles de colones.

Trate de no comprar por impulso cosas que no necesita y además aproveche las ofertas de las cosas que sí son indispensables. No tenga pena de arreglar los aparatos que se descomponen, o se ven viejitos, muchas veces no había necesidad de que cambiara ese televisor o refrigerador, solo darle un poco de mantenimiento.
Cuando ya ha reducido sus gastos, ahorre. Puede que sea con una finalidad específica como la prima del carro o la casa, o solo con la idea de tener algo para esos imprevistos de salud, laborales y hasta para aprovechar oportunidades de negocio. Ahorrar es crecer, la mayor parte de los países desarrollados tienen un alto porcentaje de ahorro de sus habitantes.
Aunque la cantidad ideal no existe lo que sí debe cuidar es que no se vaya a privar de necesidades básicas por hacer ese ahorro.
Asimismo, cuando inicie su rutina no se detenga, aunque ya haya recolectado lo suficiente para cumplir su proyecto, siempre es bueno tener un colchón de dinero extra por si vienen “tiempos malos”.
Una manera muy útil de llevar las cuentas de lo que gana, gasta y ahorra es tener un diario. Si no le gustan las computadoras, lo puede hacer en su agenda (algunas tienen un apartado para ello). Con esta información usted podrá alegrarse cada vez que vea engordar su ahorro y cuidarse antes de gastar de más en algo que no valía la pena.
A lo anterior súmele una reflexión personal: aunque no es malo tener la ambición de crecer económicamente, usted no es lo que tiene, lo que viste o a dónde va a pasear o comer. Y aprecie las cosas gratuitas que le da la vida como son la familia, los amigos y la paz y bellezas escénicas que tenemos la dicha de apreciar todos los que vivimos en Tiquicia.

Carolina Acuña


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