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Dependiendo de quien gane la directiva del sindicato, así será el futuro de los atracaderos
Puertos públicos o privados, mañana se decide
Muelles limonenses son de los más rezagados del mundo, pese a manejar el 80% del comercio nacional
¿Seguirá el Estado operando los puertos de Limón y Moín o, por el contrario, se le trasladará esa tarea a la empresa privada, como es el deseo del actual Gobierno?
Ese acertijo se empezará a descifrar mañana en la asamblea en que 1.600 trabajadores portuarios elegirán la nueva cúpula del sindicato de Japdeva, entidad a cargo de los muelles caribeños. La actividad será a partir de las 8 a.m. en el gimnasio Eddy Bermúdez, en el centro de Limón.
En la reunión se enfrentarán dos grupos antagónicos. Uno rotundamente opuesto a dar los bienes estatales a la empresa privada; el otro considera que ceder los muelles a una empresa especializada es la mejor manera de superar el rezago de inversión que sufre el Caribe.
Ronaldo Blear es la cara visible del grupo que defiende que Japdeva debe continuar la operación portuaria con el respaldo económico del Gobierno para adquirir equipo que permita agilizar las operaciones de los muelles.
De ganar este grupo, se complica el deseo del Poder Ejecutivo de ceder ambos puertos a la empresa privada, pues esa medida requiere prescindir de todo el personal portuario actual y para ello necesita el visto bueno del sindicato, debido a poderes otorgados por la convención colectiva de Japdeva a ese gremio.
El temor a que la entrega de los puertos de Limón y Moín a la empresa privada aflija aún más los índices sociales de la provincia es la principal razón por la cual el movimiento de Blear se opone al plan gubernamental.
Sin embargo en la acera de enfrente, el grupo opositor encabezado por Douglas Brenes, cuestiona que más bien es el modelo portuario que ha regido los destinos de los puertos por décadas el que le ha impedido crecer a Limón y por ello promueve el cambio, el cual incluye una mayor participación privada en la provincia.
De lograr el triunfo, este movimiento activaría la negociación con el Gobierno para emprender las acciones que lleven a licitar Moín y Limón a empresas especializadas en el manejo de muelles a cambio de un indemnización de $138 millones para distribuir entre los 1.400 trabajadores, en razón de ¢4 millones por año laborado para cada colaborador con un tope de hasta 20 años.
El Gobierno además dispone de un presupuesto adicional para liquidar al personal y así agilizar el proceso de ceder los puertos a un conglomerado especializado en caso de que el grupo de Brenes salga avante, pero también maneja un “plan B” que consistiría en una reestructuración de Japdeva que incluiría el traslado de unos 400 empleados portuarios a otras instituciones y la jubilación de otro grupo, para reducir el impacto de los salarios en el presupuesto de la institución y así disponer de más recursos para invertir en el puerto.
La cantidad de suplentes que tienen derecho al voto en la elección sindical de mañana es el tema que aún causa polémica. Blear defiende que son todos los que están afiliados al sindicato aunque no laboren con frecuencia; en cambio Brenes considera que solo tienen derecho a participar los colaboradores ocasionales que estén trabajando el día de la elección. Así se reduciría en unos 200 el número de participantes.
La necesidad de modernizar los muelles del Caribe tiene su razón en que a pesar de que en ellos se atiende el 80% del comercio nacional, se ubican entre los cuatro más rezagados del mundo de acuerdo con los últimos índices de competitividad.

Danny Canales
[email protected]


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