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Obesidad en la oficina

La mala alimentación en el trabajo puede restar productividad a su día
Los beneficios de tener una buena alimentación también se pueden apreciar en el trabajo, ya que según han dado a conocer varios estudios su deficiencia puede bajar la productividad de los empleados, además no tener un régimen adecuado trae como consecuencia sobrepeso y obesidad.
Esto impulsado principalmente por el sedentarismo al estar sentados frente a la computadora todo el día, la falta de actividad física y el estrés.
Según se determinó en una investigación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la alimentación en el trabajo es considerada como un elemento secundario o como un estorbo para los empleadores, además considera que las enfermedades crónicas no transmisibles relacionadas con la alimentación causaron el 46% de todas las enfermedades del mundo y el 60% de las muertes, en especial las cardiovasculares que provocaron el 30% de las muertes, según el estudio llevado a cabo en 2001.
A esto se suman otras investigaciones, que coinciden en que la obesidad de los empleados en algún momento puede traducirse en ausentismo ocasionado por las enfermedades que provoca este mal, como por ejemplo la diabetes.
Precisamente la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao presentó en 2007 los resultados de un estudio en el que se analizó el tema y se determinó que el absentismo laboral de las personas obesas duplicó su tasa con respecto a las personas con un peso saludable.
Estos resultados deben ser una alarma no solo para quienes padecen este mal, sino para los empleadores, ya que se consideran una influencia importante para fomentar desde la oficina opciones saludables y según un informe de la OIT se trata de un asunto esencial para contar con una fuerza laboral productiva.
Entre las recomendaciones para los empleados está que dediquen espacios para seleccionar qué van a comer, recomendó la nutricionista Rebeca Hernández.
Es importante que hagan meriendas, que son comidas pequeñas y frecuentes, en lugar de hacer solamente una o dos comidas grandes.
Una buena idea es que tengan provisiones fáciles para consumir, que sean altas en fibra, bajas en grasa y azúcar, aconsejó.
Entre ellas, por ejemplo, seis onzas de yogur descremado más una taza de sandía.
El menú diario debe ser saludable, variado y colorido, según recomiendan voceros de la marca Splenda, endulzante sin calorías.
“La gente que está emocionada con lo que se prepara en casa, no va a tener la tentación de consumir alimentos poco saludables fuera de ella”, indicaron.

Melissa González
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