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Lunes, 24 de enero de 2022



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo gpandolfo@larepublica.net | Martes 17 abril, 2012

Gaetano Pandolfo

El hecho de que Alajuelense jugara de visita en el Estadio Nacional contra Limón un partido decisivo, ha traído cola y grande.

Las redes sociales están repletas de comentarios y los encargados de la organización del campeonato están contra la espada y la pared, porque ahora nada se puede hacer o reglamentar al respecto.

Si San Carlos y después Pérez Zeledón, deciden jugar su partido contra la Liga en el Estadio Nacional, para embolsarse ¢70 millones cada entidad o más, no se les puede negar esa petición por los antecedentes.

Y lean bien que escribo antecedentes.

Al Alajuelense se le vino el mundo encima sin tener vela en el entierro.

No fueron sus dirigentes los que decidieron o pidieron jugar en La Sabana; fueron sus rivales los que hicieron esa solicitud, en procura de una recaudación millonaria que finalmente lograron.

Si hay que reclamarle a alguno, es a Limón y no a la Liga.

El escándalo se produjo por ser un partido trascendental, pero hace muy pocos días el Herediano también renunció a su patio, el Rosabal Cordero para enfrentar al Saprissa en el coliseo que donaron los chinos y nadie dijo nada.

Igual el Saprissa ha jugado en el Nacional contra equipos que han renunciado a sus sedes para procurar un beneficio económico.

Los tres grandes: Saprissa, Herediano y Alajuelense jugaron en el Estadio Nacional partidos que debieron jugar en otra parte, en situaciones geográficas, climatológicas y de infraestructura más inconvenientes y pocos chistaron.

Recordemos que en todos los partidos, se jueguen en la fecha tres o en la 18 se disputan tres puntos, de manera que es meramente circunstancial que la Liga se haya favorecido en la fecha 20, mientras Saprissa lo hizo en la 16 o Herediano en la nueve.

Ahora, alguien tiene que detener este desmadre y que sirva la lección.

Para este campeonato, suponemos, porque desconocemos las reglas, es imposible cambiar la reglamentación, pero para el que sigue, la Unafut o el ente a quien corresponda, debe legislar sobre este delicado tema.

O se deja libre y abierta para todos los clubes la posibilidad de usar el Estadio Nacional como sede alterna cuando les dé la gana y que todos estén enterados para que no reclamen o se reglamenta su uso para fechas determinadas.

Por ahora, nos parece que el asunto se le fue de las manos a la organización, por poco inteligentes y previsibles.


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