Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 24 Enero, 2015

Por rencillas más propias de viejas de patio, la Selección Nacional se quedó sin el quinto mejor director técnico del mundo.
La Federación de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS), escogió a Jorge Luis Pinto, hoy técnico de la Selección de Honduras, como quinto mejor entrenador del planeta, solo debajo del alemán Joaquín Löw, quien puso fin a una dominación de entrenadores españoles en esta distinción.
Expertos de más de 60 países de todo el mundo se volcaron en favor del técnico que llevó a Alemania a conquistar la Copa del Mundo en Brasil, otorgándole 220 puntos, uno de los porcentajes más altos desde que se instauró este premio en 1996. Löw tuvo tres colocaciones previas en esta encuesta y ha realizado un trabajo meticuloso en sus ocho años al frente de los “panzers” teutones.
El argentino Alejandro Sabella terminó segundo con 71 puntos y Louis van Gaal, técnico de Holanda, fue tercero con 38 puntos. De cuarto quedó José Pekerman, argentino que entrena a Colombia, con 31 puntos. El afamado entrenador español Vicente del Bosque dominó previamente esta distinción, ganándola en 2009, 2010, 2012 y 2013.
Otros técnicos que lograron avances relevantes en esta escogencia fueron Jorge Sampaoli de Chile y Miguel Herrera de México.
Lamentablemente para el desarrollo y futuro del fútbol costarricense, después del brillante desempeño de la Selección Nacional en Brasil 14 donde avanzó a los cuartos de final del evento, a lo interno de la delegación criolla se produjeron roces y choques entre el técnico Pinto, los delegados y gran parte de los seleccionados.
Supuestamente, un pacto de caballeros que obligaba a las partes a guardar silencio por los problemas domésticos sucedidos en el Mundial, fue roto por el entrenador colombiano en conferencia de prensa ya en el país, en la que acusó a su asistente Paulo César Wanchope de haberlo traicionado “y pedido su cabeza”. “Llevo cuatro meses durmiendo con el enemigo”, dijo el estratega, manifestaciones que provocaron la ira del jerarca federativo, Eduardo Li y que mutilaron aún más las leves posibilidades de que Pinto siguiera al frente de la Tricolor que eventualmente era un deseo del suramericano.
Las partes terminaron resentidas, enojadas y alejadas; se produjo una revolución verbal en los medios de comunicación criollos y las redes sociales y hoy en día, esta distinción toma a Pinto como técnico de Honduras y a la mitad del equipo costarricense que él puso a jugar gran fútbol en el mundial, de reserva en sus respectivos clubes por el mundo.

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