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Lunes, 12 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Miércoles 17 diciembre, 2014


Saprissa y Herediano juegan la final del campeonato.
Geográficamente entre la ciudad de las flores y el cantón de Tibás la distancia es mínima, incluso si la desea recorrer a pie. En auto es un brinco y en bus menos de media hora.
El río Virilla separa una sede de la otra.
Entonces, me muero de risa cuando se habla en estos casos de ser locales o jugar de visita.
Juega de visita el Real Madrid cuando debe trasladarse al país vasco a enfrentar al Atlético de Bilbao; juega de visita Génova cuando debe atravesar media Italia para ir al sur a vérselas con el Palermo, donde juega Pipo González.
Pero, entre Heredia y Tibás... ¿cuál visita?
Igual cuando se miden Alajuelense y Herediano o la Liga y Saprissa; un poco más de metros es la única diferencia.
Entonces, en nuestro modesto campeonato, no caben esos términos de visita y localía tan determinantes en otras ligas.
En Costa Rica lo que sucede es que simple y llanamente a los fanáticos del Alajuelense no les interesa o no les da la gana ir al estadio Saprissa, como a los seguidores del Saprissa no les da la gana ir al Rosabal Cordero, ni a los de Heredia viajar a Tibás.
En los duelos entre los grandes, habituales semifinalistas y finalistas de nuestros campeonatos, sinceramente y con todo respeto a sus cuerpos técnicos, eso de que de visita nos defendemos y en casa atacamos lleva mucho de charlatanería. Atravesar un río gracias a un puente y ya estar en el otro escenario, no debería ser tan problemático ni traumático.
A los miles de miles de seguidores del Saprissa, salvo los gastos normales, no les costaría nada llenar este sábado el Rosabal Cordero, para que los jugadores morados se sientan “en casa” y así al revés y en todas las series.
Los fanáticos de la Liga, si les diera la gana, pueden llenar las gradas del Ricardo Saprissa en cada clásico, porque no tienen que venir ni de La Cruz, Guanacaste, ni de Paso Canoas. Tienen el coloso de Tibás a la vuelta de la esquina.
No asisten porque no les gusta, por comodidad o porque no quieren, entonces cuando escuchamos a Óscar Ramírez, Jeaustin Campos, Jafet Soto y Claudio Ciccia hablar de localía y de ordenar un sistema táctico según sean anfitriones o visitas, en este minúsculo país que se recorre de frontera a frontera en un día, me provoca risa.
En el país de la eterna primavera, el de las canchas sintéticas donde se juega a un ritmo desalentador, eso de darle relevancia a jugar de local o visita en la Meseta Central no calza.

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