Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 20 Enero, 2014

Qué mala suerte tiene el fútbol costarricense.
Llegó a la UNAFUT un grupo de dirigentes honestos y responsables, probados la mayoría de ellos en otras organizaciones y gerencias deportivas con éxito, pero sobre todo con afán de servir y no de servirse, pero deambula por ahí un camaleón que cambia de colores según la ocasión destilando veneno en procura de su destitución.
Mientras la UNAFUT firma, coordina, pretende y busca convenios; el primero con el INCAE para tratar de ejecutar la reforma revolucionaria del fútbol costarricense; con el Colegio de Ingenieros y de Arquitectos para revisar las estructuras completas de los doce estadios de la primera división en forma gratuita; con el Ministerio de Educación Pública y la UCR en procura de montar un plan de estudios y que decenas de jugadores de primera división puedan sacar el bachillerato.
Mientras la UNAFUT trata de adecentar el fútbol costarricense con ceremonias de premiación de primer nivel, amarra patrocinios, organiza un Torneo de Copa en el que cada equipo recibió el premio en metálico prometido; busca sanear el espectáculo castigando severamente el juego fuerte y malintencionado y la acumulación de tarjetas de amonestación, calendariza el campeonato con suficiente antelación para darle oxígeno a la preparación de la Selección Nacional.
En fin, mientras los miembros de la UNAFUT trabajan ad honorem; se respetan y respetan, se presentan de traje entero a las juramentaciones y no en pantaloneta, ejecutan programas y planes y se equivocan en ocasiones por hacerlas, el pobre camaleón, con antecedentes judiciales, despedido y cesado de varias organizaciones deportivas por su pasado tenebroso y nada ético; sin ningún tipo de moral, entregado al mejor postor y capaz de vender el alma por un viaje a Belice, se arrastra de programa en programa deportivo destilando veneno en procura de guillotinar a la UNAFUT.
Lamentablemente han retornado las negociaciones indecentes; la cita de reuniones secretas; el ofrecimiento de puestos a cambio de préstamo de jugadores; los puñales por la espalda; el juego sucio y tristemente se prestan a este juego del camaleón, comunicadores resentidos, dirigentes deportivos cesados y despedidos de sus funciones por corruptos e ineptos y lo más triste, dirigentes fanáticos a quienes el camaleón envuelve con la misma astucia con que estafa.

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