Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 21 Noviembre, 2013

Estuve totalmente seguro y así lo escribimos antes de que se iniciara la hexagonal, que con Jorge Luis Pinto como director técnico, Costa Rica se clasificaría al Mundial.
En su momento expusimos los argumentos para avalar el trabajo del entrenador y conforme se desarrolló el exigente torneo y aparecieron los cuestionamientos a la labor del colombiano, nos convertimos en acérrimos defensores de su gestión.
Hoy no vamos a repetir aquellos argumentos porque nos interesa otro tema y tiene que ver directamente con el Mundial en Brasil.
Formo parte de un gremio numeroso de aficionados, que consideramos que el fútbol costarricense es de cuarto o quinto mundo, lo que lógicamente lo condena a no pasar de la primera fase del Mundial.
Las dos aplastantes goleadas que se llevó Australia, el equipo que nos ganó el martes, 6-0, 6-0 con Francia y Brasil; la estrepitosa caída de Honduras 5-0 frente a los brasileños y decenas de marcadores más que se dan cuando se enfrentan selecciones de primer mundo, con similares de tercer mundo para abajo, marcan diferencias abismales entre el ritmo de fútbol que practican los grandes, con la falta de vértigo, chispa, ingenio, fantasía de los pequeños.
La televisión, que nos satura con mil partidos cada semana de todas partes del planeta, muestra todos los días esa abismal diferencia.
Lo que sucede es que siendo Jorge Luis Pinto un técnico resultadista, Tano mantiene la ilusión de que a la hora de que se conozca el grupo de rivales en Brasil, el estratega colombiano pueda planificar los tres partidos, mínimo y como él lo expresó: “para que les cuesten a los adversarios”.
Amarrada la clasificación al Mundial en Jamaica, una de las primeras manifestaciones del entrenador de Costa Rica fue en ese sentido. “Si nos ganan, que les cueste”.
Entonces, si nos traemos las manifestaciones del entrenador de la Tricolor al ahora, al hoy, resulta preocupante que en un simple fogueo, una selección tan débil y modesta como la australiana, nos haya ganado sin que le costara.
Australia nos venció con el mínimo esfuerzo, de manera que esa presentación tan pobre, tan exenta de garra, tan conformista de los discípulos de Pinto, debe, además de llamar la atención del estratega, ser una voz de alerta en la ruta a Brasil 14, porque si Costa Rica va a jugar así en el Mundial, no solo nos ganan. Nos aplastan, como Brasil borró del mapa a Honduras.
Muchachos: ¡a pellizcarse!

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