Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 14 Agosto, 2013

Los Indios y Rocky Colavito tuvieron una relación atormentada. El club le hizo una rebaja en el salario a pesar de sus buenos números y el comercio con los Tigres se hizo por puro despecho.
The Rock, (así le llamaban) tras empatar el liderato de la Liga Americana en jonrones y terminar cuarto en la votación de MVP en 1959, quería un aumento de sueldo de $28 mil a $45 mil, y el club no lo aprobó. El contrato de Colavito se renovó en $35 mil.
Con la ciudad de Cleveland hirviendo, en el último día de entrenamientos de primavera de 1960, Colavito fue comercializado a los Tigres a cambio de Harvey Kuenn.
La noticia se la dio el piloto Joe Gordon.
“Usted ha sido traspasado a Detroit por Harvey Kuenn”.
Dicen que Colavito famoso por sus controversias le dijo: “¿Kuenn y quién más?”, demeritando el valor del felino, pero esto luego se desmintió.
El comercio no funcionó y los fans de los Indios que amaban a su jonronero, la emprendieron contra el dueño del equipo, que se vanagloriaba de haber negociado “una hamburguesa (Colavito) por un filete (Kuenn)”.
A finales de 1961, los Indios canjearon a Kuenn a los Gigantes. Colavito, mientras tanto, bateó 35 jonrones o más en tres de sus cuatro temporadas con los Tigres. En 1964 jugó con los Reales y un año después volvió a los Indios.
Colavito fue incluido en el Salón de la Fama de los Indios en 2006.
La venta de Rocky dio paso a lo que se llama en Cleveland: “La maldición de Colavito”, que parece continuar hasta hoy.
El octogenario que hoy vive una vida de retiro tranquilo en una pequeña ciudad en el sureste de Pennsylvania, no creé en maldiciones: “Eso es una falacia”, afirma.
Su momento más grande como beisbolista fue cuando conectó cuatro jonrones en un mismo partido a los Orioles el 10 de junio de 1959. El 5 de julio de 1962, jugando para Detroit, le metió tres jonrones a los Indios en Cleveland y quedó a uno de convertirse en el único beisbolista de la historia en meter cuatro jonrones en un solo juego, en dos partidos.
En el homenaje que la Tribu le ofreció por sus 80 años, Rocky recordó esos grandes momentos. Emocionado expresó:
“Siempre sentí que esta es mi ciudad”, dijo con los ojos llorosos. “Amo a Cleveland. Es mi ciudad favorita en el mundo. Eso es pura verdad de Dios. No estoy echando humo a nadie, porque no tengo que hacerlo”, dijo Colavito con un nudo en la garganta. “Lo que siento es muy difícil de explicar con palabras”, concluyó.

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