Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 10 Agosto, 2013

Esto de los pronósticos honestamente es similar a un partido de béisbol. ¡Puro bateo!
Y la prueba más fehaciente de lo que decimos es Carmelita.
Si no se hubiera celebrado el Torneo de Copa, el 90% de la prensa deportiva que hoy dice que los del barrio manudo tienen muy buen equipo, lo hubieran señalado como el candidato más firme al descenso.
Sinceramente, en la Nota de Tano teníamos al equipo de Guilherme Farinha como nuestro candidato al viaje a la segunda división. Desde luego que finalizada la Copa, cambiamos de criterio.
Pregunto.
¿Si los colegas entre los que me incluyo, tampoco hemos visto jugar en la pretemporada a los otros siete equipos que supuestamente son candidatos al título, como Pérez Zeledón, Santos, Universidad, Uruguay, Belén, Puntarenas y Limón, con qué criterios técnicos condenamos a uno de ellos al descenso?
Lo que hacemos es subir a la caja de bateo, tomar el madero y tratamos de darle a la pelota.
Me agrada muchísimo escribir los pronósticos del campeonato; son tantos y tantos años de hacer este ejercicio que ya forman parte de este espacio. Los lectores los solicitan por diferentes conductos, pero la pura verdad, si quitamos los vaticinios de los cuatro grandes, mucho más expuestos al escrutinio público y con nóminas requeteconocidas, a la hora de valorar a los otros ocho clubes, se presenta un exceso de jonrones.
Reconociendo esta limitación, vamos a atrevernos a vaticinar que el descenso estará entre Uruguay, Limón y Belén y que Tano selecciona a los belemitas como el equipo que bajará a la segunda división.
“Descartado” Carmelita por lo que exhibió en la Copa, las planillas más débiles del torneo las presentan estos tres equipos. La ventaja para isidreños y limonenses es que tienen sede propia y no son equipo gitano como Belén. Además, en caso de emergencia, se supone que Paulo César Wanchope y Carlos Pascall podrán inyectar a sus clubes de recursos para evitar el descenso.
¿Pero quién salva a los belemitas? Ni el Chapulín Colorado.
El trabajo que ha hecho Vinicio Alvarado como técnico de Belén es encomiable, pero no se puede pasar toda la vida y menos alcanzar el éxito, si el entrenador debe ejecutar el tiro de esquina y salir en carrera a “jupearlo”.
¿Me entienden?
Belén es Vinicio y Vinicio es Belén, un hombre de fútbol responsable y con sabiduría, pero llegará la temporada en que con esto no alcanza y todo parece indicar que esa campaña es esta.

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