Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 22 Diciembre, 2007

Nota de Tano

Gaetano Pandolfo
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Algunos jugadores del Herediano, después de la derrota ante el Saprissa, manifestaron que los morados solo llegaron en dos ocasiones al marco de Ricardo González y anotaron. Ellos no tuvieron igual suerte.
¡Qué partido vieron!
De engaños y mentiras como estas se va nutriendo el campeonato nacional, porque los compañeros de Ricardo González que estuvieron en la cancha tuvieron que verlo atajar cinco o seis disparos que eran goles, de manera que es difícil creer que los jugadores rojiamarillos perdieron la vista durante el cotejo.
El discurso del torneo no varía; seguimos sumergidos en las frases de siempre: “el fútbol es así, se gana, se empata y se pierde, esto no ha terminado, hay que seguir trabajando”. “Y cobrando”, agregaríamos nosotros.
Me parece que los clubes necesitan gerentes que le entren al presupuesto con diferente mentalidad; es urgente que a los clubes les quede dinero libre para invertirlo en ligas menores y no que la gran tajada se la lleven los jugadores.
A los futbolistas, desde luego los grandes protagonistas del espectáculo e industria del fútbol, se les debe pagar por rendimiento y se les deben agregar a sus ingresos, porcentajes de recaudaciones y de otros rubros que le entran club.
Por cada uniforme que venda el Saprissa con el nombre de Walter Centeno, se le da un porcentaje al futbolista y si el Saprissa logra vender miles de camisetas con el nombre de Alonso Solís, este jugador tiene todo el derecho del mundo a llenarse de dinero.
Que se gane toda la plata del mundo el futbolista que rinde en la cancha, pero no se pueden repartir millones de colones en salarios mensuales, a jugadores que a la hora buena no aparecen y que llevan más de una decena de campeonatos sin dar a sus clubes y patronos mayor cosa.
Los gerentes pueden determinar una tabla de premios en efectivo por rendimiento; cada instancia que gana el equipo, como clasificaciones a rondas superiores, a semifinales y a finales, les otorga a los jugadores buen billete; premios grandes en efectivo a los porteros menos vencidos, a los máximos goleadores, en fin, ustedes saben lo que queremos dar a entender.
En lugar de dar un salario fijo millonario a futbolistas, que se lo ganan caminando en la cancha —como los del Saprissa—, y sin rivales de peso al frente, que ganen por rendimiento de manera tal que al final de cada temporada, al club le queden dineros frescos para invertirlos en sus ligas menores.
El fútbol costarricense se ahoga; la Federación de Fútbol está limpia; de lo sucedido en el periodo de don Hermes, finalmente no se supo nada; nuestro campeonatito da lástima; se premió a los dos mejores cuartos lugares y se castigó a los dos mejores terceros; los partidos semifinales y finales carecen de emoción y entusiasmo. ¿Qué nos espera?