Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Miércoles 15 Noviembre, 2017

Ante Hungría, la “Sele” jugó de nuevo a que no la golearan

Hungría no es España, pero Costa Rica sigue siendo Costa Rica.
No hay forma, ni siquiera un tsunami de críticas y cuestionamientos, que haga a Óscar Ramírez variar su libreto.
Iremos a Rusia 18 a tratar de que no nos aplasten, como nos aplastó la Furia Roja.
El 5-4-1 no se toca, no importa que el rival de opciones de que atacándolo, se puede sacar algún provecho.
Nos quedó la impresión de que Hungría tiene un nivel futbolístico similar al nuestro; o sea, modesto.
Jugó mejor que Costa Rica, se encontró un gol de carambola después de una dura entrada de Celso Borges que le costó tarjeta amarilla y del tiro libre cobrado por Ugrai (10), excelente jugador, nació el gol del triunfo, cuando el remate del magiar le pegó en la pierna a su compañero Nikolic (23) y engañó la acción de nuestro portero.
Único gol de un partido simpático del que Óscar Ramírez no podrá sacar ni lecciones, ni conclusiones, como sí se las dejó la goleada ante España.
España no dejó que la Selección Nacional tocara la pelota, no se la dio. Hungría sí, pero de esa ventaja o limitación del rival, nuestro seleccionado no sacó provecho.
Podemos mirar el video de este partido mil veces, para analizar cómo los ticos lo mejor que hacen es pasarse la pelota de pie a pie, pero para atrás o de forma horizontal. Un pasabolas que no conduce a nada. El balón circula entre nueve jugadores del equipo, no se suman ni Moreira, ni Venegas aislado y perdido arriba, sin profundidad, sin malicia, sin imaginación y con total ausencia de los pases profundos y mágicos que lleven peligro a la retaguardia rival.
Claro que pesa la ausencia de Bryan Ruiz, pero la modestia de Hungría permitía que el cuerpo técnico de la Selección tomara algunos riesgos, en un partido propicio y apto para ponerlos en práctica.
Cuando en el minuto 60 entró José Guillermo Ortiz por Wallace, ilusos pensamos que acompañaría en ataque a Venegas, pero no, de inmediato Johan se tiró atrás para no romper la línea de cuatro en la cintura, decisión táctica que parece indestructible en el sistema del “Macho”.
Estamos notificados; iremos al Mundial a tratar de que no nos masacren; meter un gol con un solo atacante será un sueño; esperaremos el sorteo para planificar cómo evitar que nos crucifiquen. Este es el mensaje del cuerpo técnico, reafirmado tras el raquítico desempeño ante Hungría.
gpandolfo@larepublica.net