Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 14 Agosto, 2017

Varios fichajes de la Liga no tenían razón de ser

Cuando Benito Floro se inició como director técnico de Liga Deportiva Alajuelense, varios de los jugadores estelares del equipo tenían compromisos con la Selección Nacional y otros estaban lesionados.
Entonces, el estratega español tuvo que echar mano para arrancar del llamado “kínder” del León, una amplia camada de jóvenes futbolistas que eran base de selecciones menores y muchos campeones nacionales en sus respectivas categorías.
Citemos de memoria a Mauricio Vargas, Steve Garita, Darío Alfaro, Diego Mesén, Esteban Marín, Luis Sequeira, Yurguin Román, Daniel Villegas, Juan Pablo Vargas, Yordy Matarrita, José Alvarado, Barlon Sequeira, Roberto Córdoba, Eduardo Juárez, Bryan Jiménez, Harry Rojas y varios más.
Esta exitosa camada de futbolistas, quedó a la espera de que llegaran los estelares de la nómina como Pemberton, Salvatierra, Scott, Meneses, Umaña, Valle, Kenner, Gabas, Guevara y McDonald, entre otros.
Finalmente entre jóvenes y viejos o viejos y jóvenes, el Alajuelense quedó fuera de la cuadrangular final del Clausura, primer sonado fracaso del extécnico del Real Madrid con los erizos.
Ni que decir del fiasco de los extranjeros que firmó el club, del que solo Thiago Soares sobrevivió y ni sabemos para qué, porque tampoco juega.
Con ese zambrote entre juveniles, estelares, consagrados y viejos, se le ocurre a la dirigencia del Alajuelense, suponemos que por recomendación de su entrenador, firmar una camada de futbolistas de bajo perfil de nuestra primera división, como Seemore Johnson, Álvaro Aguilar, Jake Beckford, Din John Arias, Bryan López y de emergencia, más por presión de la prensa que por razones técnicas, a los artilleros Yuaicell Wright y Jamille Boatswain.
Entonces, en la nómina del León existen tres grupos bien definidos, pero solo juega uno, el de los consagrados. De todos estos futbolistas citados, solamente Seemore Johnson figura como estelar, como titular y los demás deambulan sin ruta definida, entre préstamos, reserva, desenchufe o gradería.
Por citar un solo ejemplo: ¿para qué firmó la Liga a Michael Barrantes, defensa izquierdo de Limón, si Floro jamás va a sentar a Christopher Meneses?
Y así podemos ir de jugador a jugador, de posición a posición, sin hallar el motivo de estas contrataciones ordenadas o recomendadas por un técnico que se enredó en sus mecates y que lanzó a la Liga a jugar a la deriva.

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