Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 12 Junio, 2017

A la Selección le faltó imaginación para abrir las compuertas

Cada vez que la Selección Nacional saca un mal resultado, y así se considera el empate 0-0 con Panamá, llueven las críticas sobre el sistema táctico o el planteamiento que utiliza Óscar Ramírez. El cuestionamiento lanza la interrogante más común y repetida.
¿Por qué siendo local juega con un solo delantero?
Los aficionados visualizan la alineación y analizan que frente a Panamá, el único atacante de la Tricolor fue Johan Venegas y puede que tengan razón. Si el cuerpo técnico entra con Venegas, pero además juegan Marco Ureña, Joel Campbell y Daniel Colindres, para la fanaticada este equipo sí es ofensivo porque formó con cuatro delanteros. Así de sencillo.


Olvidan los fanáticos la Costa Rica de Italia 90, con un sistema táctico que paró Bora Milutinovic idéntico al que puso Macho Ramírez frente a Panamá. Es un 5-4-1.
En Italia: Chavarría (Gamboa), Montero (Waston), Flores (Acosta), González (Pipo) y Chávez Innecken (Oviedo); Marchena (Azofeifa), Gómez (Celso), Ramírez (Ruiz) y Cayasso (Bolaños), y Claudio Jara (Venegas).
Con excepción de equipos extraordinarios como el Real Madrid o el Barcelona, para citar a los dos españoles, que se dan el lujo de jugar con un tridente ofensivo, los sistemas tácticos modernos fueron limitando el poder ofensivo de los equipos y reforzando los defensivos, para que los técnicos no cayeran cada semana como mangos en Alajuela.
Entonces, a la vista parece que Costa Rica jugó ante Panamá con solo un atacante; Venegas, pero la idea de Óscar Ramírez y la de miles de estrategas en el mundo es que a la hora de atacar, se le unan a Venegas los dos carrileros: Gamboa y Oviedo y los dos volantes externos: Ruiz y Bolaños para arribar al área enemiga con ventaja numérica.
Claro, eso se escribe en la pizarra de la charla técnica pero puede que no se dé en la cancha y frente a los canaleros no se dio, precisamente porque el colega de Ramírez, Hernán Darío Gómez, cortó los circuitos de la Tricolor bloqueando a los laterales Oviedo y Gamboa y presionando con potencia física a Bolaños y Ruiz, dejando a Venegas en el desierto a expensas de los tornillos de Torres y Escobar.
Más que el planteamiento defensivo que se critica, lo que faltó fue imaginación y fantasía de los nuestros, para abrir con arte futbolero, los cerrojos.

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