Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 1 Mayo, 2017

Jugar de director técnico, sin serlo, no deja de ser atrevido

Es lindísimo, facilísimo y diría que también atrevido, jugar de director técnico desde un escritorio.

Como sumamos más de 45 años haciéndolo, me hago preguntas de difícil respuesta, porque a larga distancia es imposible conocer los entornos domésticos de los equipos.

Pregunto por ejemplo, por qué el Herediano ficha al defensa liberiano René Miranda, en una posición donde le sobran jugadores y no busca otro tipo de futbolistas en puestos donde hace falta mano de obra.

La interrogante no es por la calidad o clase de Miranda, que la tiene. Es porque se supone que a René le puede pasar exactamente lo mismo que, digamos a José Mena, firmado para este Verano por la dirigencia del Team y al que le fue totalmente imposible consolidarse, a pesar de que fue mundialista y capitán de la Selección Nacional, fue defensa del Saprissa y se jugó un campeonato completo con la Universidad.

Entonces, las condiciones y la cualidades de Mena no están en juego, menos en duda. Es un señor defensa, pero lo firma el Herediano y cuando se presenta a entrenar se topa con Pablo Salazar, Leonardo González, Dave Myrie, Allan Miranda, Keyner Brown, Heyreel Saravia, José Miguel Cubero y otros y como no hay cama para tanta gente, José se cae de la cama y pasa sentado el 75% de la campaña mirado desde la banca el ciprés.

¿Dónde va a meter entonces Hernán Medford al bueno de Miranda? ¿No le hace más falta al Team buscar otro 10, para que no pase los apuros que encuentra cuando no puede jugar Elías Aguilar?

Otra interrogante desde mi escritorio.

Creo que todos los costarricenses a los que nos gusta el fútbol, nos dimos cuenta que Jefferson Hurtado, el defensa ecuatoriano que fichó la Liga, no servía. Ese muchacho tenía un problema de conexión en sus piernas; las tenía desconectadas de su cerebro, de ahí la cadena de yerros que cometió en varios partidos y que terminó con su expulsión cuando embistió sin ninguna necesidad a un rival en su último juego como rojinegro.

¿Por qué Benito Floro insistió con este defensa tan flojo y lo convirtió en titular en más de ocho partidos? Alajuelense tenía piezas de sobra para sustituirlo.

El cuento es de nunca acabar; fichajes incomprensibles, innecesarios y paquetes como Nino Rojas que le quitaron a un novato como Bryan Jiménez, no solo la oportunidad de jugar, sino hasta el número del uniforme.

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