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Sábado, 15 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA DE TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Sábado 25 abril, 2009


NOTA DE TANO

No se cómo catalogar “la investigación” que la UNAFUT ordenó por ciertos procederes del presidente de la Federación Costarricense de Fútbol, Eduardo Li.
Con todo respeto para la parte que investiga, la calificaría de ridícula, porque la “investigación” ni siquiera debió arrancar o mínimo debe concluir, cuando el “investigado” aclara con su conciencia limpia, que bien pudo prestarle los 5 melones de pesos a la señora viuda de don Adrián Castro en efectivo, y no ordenar un cheque cuya copia es la prueba con la que cuenta la UNAFUT para probar el vínculo del jerarca federativo con el Puntarenas.
¡Cómo que si nadie supiera de esa afinidad!
¿Quién no sabe en Costa Rica que Eduardo Li es chuchequero?
Colaborar con una amiga personal en una emergencia, consecuencia lamentable nada más y nada menos que de la muerte del presidente del club, no debería en absoluto, salvo otros intereses, relacionarse con un acto que por lo que insinúan los investigadores suena a corrupción.
¿Le dio Li a la viuda del presidente de los tiburones, ¢5 millones para que pueda comprar a un árbitro?
Esto sí ameritaría una investigación.
¿En qué se beneficia Puntarenas F.C. como equipo, con un préstamo entre dos personas que son seguidoras del club?
¿Desde que se fundó la Federación de Fútbol, cuál federativo no tiene equipo?
Lo que pasa es que la procesión anda por otro lado y muchos saben quién es el que mueve los hilos tras bambalinas y pone a trabajar a sus marionetas.
Las investigaciones y obstáculos que se accionan extrafronteras del Comité Director a la gestión de su jerarca tienen nombre y apellido y es fácil deducirlo, al leer y escuchar las declaraciones de sus títeres cuando de analizar o cuestionar el trabajo de don Eduardo se trata.
Siempre los que están a favor de que se investigue a Li, son los mismos que trabajaron bajo la batuta de la autoridad deportiva superior y recibieron de él viajes y favores.
Son los mismos que recibieron con un silencio cómplice, viajes gratuitos por todo el mundo a cambio de lealtad.
Repasen los nombres de los dirigentes que adversan el trabajo de Li en la Federación y nada más armen el rompecabezas juntando las piezas con quien tuvo y quiere de nuevo el poder.
Eduardo Li ha sido un presidente federativo de bajo perfil contrario a algunos ególatras que lo antecedieron; hasta la fecha su trabajo ha sido bueno; ha tomado en grupo y personalmente decisiones claves y radicales sin que le temblara el pulso. No acapara titulares porque él no es noticia.
Curiosamente cuando su nombre titula portadas, caso de ayer, es porque lo están “investigando”, indirectamente algunos que, todo lo contrario, deberían ser los investigados por tantos asuntos que se quedaron a oscuras en la casa de los espantos.
Pavas tirándole a las escopetas.

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