México murió con las botas puestas y fue eliminado por Inglaterra en los octavos de final del Mundial de Fútbol.
El Tri pegó de nuevo con cerca en el quinto juego de las Copas del Mundo, el que otorga pasaporte a los cuartos de final. Solo obtuvieron visa en las ediciones de 1970 y 1986 cuando fueron sede, pero en esta oportunidad, con un Estadio Azteca a reventar y después de cuatro victorias consecutivas, cayeron 3-2 frente al poderoso seleccionado inglés.
Probablemente, si México jugara la Eurocopa, terminaría en los últimos lugares. Su hábitat es Concacaf, donde disputa el trono con los Estados Unidos.
Sin embargo, frente a Inglaterra, el Tri se jugó un partidazo. Dos de los tres goles ingleses se gestaron en gruesos errores de la retaguardia local y cayendo primero 1-2 y luego 2-3, con un jugador más, tras la expulsión de Jarell Quansah en el minuto 54, los pupilos de Javier Aguirre se volcaron contra un equipo inglés limitado en piezas y agotado físicamente, por la altura que tanto afecta a los deportistas que compiten en México.
No lograron el empate, perdieron, fueron eliminados, pero se despidieron del Mundial con el respaldo, reconocimiento y aplausos de su multitudinaria afición, que aceptó la eliminación sin reclamos.
El técnico Javier Aguirre no sigue en su puesto al que renunció voluntariamente y lo sustituirá quien fuera su asistente: Rafa Márquez.
“El Vasco” tocó temas en su despedida que deben llamar y mucho la atención al técnico de la Selección Nacional, Fernando Batista.
Aguirre valoró la composición de esta renovada selección mexicana, con un promedio de edad muy bajo, solo suma en la nómina estelar tres o cuatro veteranos que por edad no estarán en la eliminatoria al Mundial 2030 y le agrada mucho que el Tri tenga varios legionarios actuando en clubes de alto perfil en Europa, suma que seguro aumentará los próximos meses.
Futbolistas jóvenes como Gilberto Mora, Erick Lira, Luis Romo, Roberto Alvarado y otros, pueden convertirse en legionarios y darle a México un poderío que va a complicarle a la Selección Nacional, todavía más su pobre desempeño en la zona de Concacaf.
Mientras la Selección Nacional está en el limbo y con un futuro nada prometedor, surge esta renovada versión de la Selección de México, jugando muy buen fútbol, la que nos aniquilaría en futuras confrontaciones, si en la dirigencia de nuestro mediocre fútbol no se presenta la revolución que urge.





































