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A pesar de los $80 millones aportados por el Banco Mundial y aprobados en la administración anterior para obras urgentes en Limón, estas casi no se han ejecutado. ¿Por qué los gobiernos no han sido capaces o no han querido hacerlo?


Limón: Diez años esperando

Mientras el Gobierno gasta dinero público para hacer publicidad sobre logros de esta administración, que nadie niega y que son su obligación, los limonenses tienen cerca de diez años de esperar que algún gobernante se decida a romper la nefasta tradición de mantener abandonada la provincia.
¿No habría sido bueno ocuparse de que la estructura que maneja el programa “Limón Ciudad Puerto”, con un fondo de $80 millones aportados por el Banco Mundial fuera eficiente, y ejecutara las obras? ¿No había que nombrar profesionales al frente del proyecto capaces de llevarlo a cabo?
¿Por qué ni el Gobierno anterior ni el presente han cumplido con su deber de dotar de un alcantarillado sanitario a Limón, obra que solo ha utilizado hasta ahora el 2% de los más de $21 millones destinados a ella?
La oferta de acabar con el problema de las inundaciones en las comunidades del sur de Limón tampoco se hizo realidad, entre otras muchas promesas.
Estamos nuevamente en época de campaña política y es posible que a los candidatos se les ocurra empezar de nuevo la retórica de prometer obras a Limón.
Sin embargo, las cosas hoy son diferentes. El pueblo de Limón ya no cree en los políticos y no se le puede culpar por ello.
Así, quien gane las próximas elecciones nacionales debe saber que la herencia que recibe, desde hace cerca de diez años, es un Limón engañado que perdió la fe.
Recuperarla dependerá únicamente no ya de promesas porque no serán escuchadas, sino de que se haga realidad la ejecución de los $80 millones.
Y para esto, sin duda habrá que empezar por revisar por qué los funcionarios a cargo no fueron capaces de hacerlo, porque si de algo sirve volver la vista atrás es para aprender y no volver a cometer siempre los mismos errores.
 

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