Cada industria ha ido adoptando la IA con diferentes velocidades e incorporándola a su forma de operar. En un artículo anterior hablé de las ciencias de la vida, la banca y los bienes raíces y ahora abordaré la industria audiovisual y la de desarrollo de software. La industria del entretenimiento —cine y TV— probablemente sea donde más ruido existe y donde menos se entiende el verdadero fenómeno. Gran parte del debate gira alrededor de videos generados íntegramente por IA o actores virtuales, pero los mayores beneficios aparecen mucho antes de que una cámara empiece a grabar: visualización, storyboards, presupuestos, planeación de escenas, doblaje, subtitulación y localización ya muestran mejoras medibles, con incrementos de productividad de entre 5% y 10% en preproducción. Para Costa Rica, con una industria audiovisual pequeña pero creciente gracias a los incentivos fiscales para filmaciones y a una comunidad de creadores digitales activa, esto abre una ventana real: producciones que antes requerían presupuestos fuera de alcance para nuestras productoras hoy son más viables, desde efectos visuales hasta doblaje y subtitulado automatizado.