“Enseña a los niños y no será necesario castigar a los hombres”
(Pitágoras)
“Siembra en los niños ideas buenas aunque no las entiendan… Los años se encargarán de descifrarlas en su entendimiento y de hacerlas florecer en su corazón”
(María Montessori)
«No hay escuela igual que un hogar decente y no hay maestro igual a un padre virtuoso»
( Mahatma Gandhi)
Aunque -por razones que no viene al caso discutir- son incontables los detractores del Presidente norteamericano Donald Trump, en Estados Unidos, más de la mitad de la población votante ha confiado en él para ostentar la primera magistratura de tan importante nación, al menos en dos ocasiones. Y en esa decisión popular mayoritaria, no sólo han pesado su experiencia como negociador y su histórico empeño en fortalecer aún más el liderazgo económico y político de la potencia que representa.
También se sumaron millones de votos en apoyo a las directrices en materia moral y religiosa que enumeró durante la última campaña electoral y que ya a la cabeza del gobierno, ha ido convirtiendo en realidades pese a que sus más férreos críticos, siguen ignorando la decisión electoral libre y democrática que le permitió alcanzar una sonada victoria y desde distintas tribunas, continúan haciendo lo indecible para obstaculizar algunas propuestas que, de acuerdo con sus colaboradores, contribuyen no solo a fomentar el orden y el respeto por las leyes, sino también a fortalecer la seguridad ciudadana y a reforzar la salud física y espiritual de las generaciones más jóvenes.
Plan para facilitar el cuido infantil desde el hogar
Tras esta introducción, muchas personas sentirán el deseo de comentar aspectos personales y de la gestión de Trump, que en realidad han dado y siguen dando mucho de qué hablar. Pero no es esa la intención de este artículo que más bien pretende resaltar un proyecto, dado a conocer recientemente, que ojalá se emulara en muchas de las naciones del Continente americano, región que realmente representó durante décadas “un nuevo mundo” donde la cultura de paz, el respeto por la familia y la defensa de la infancia, permitieron que millones de seres humanos crecieran en entornos más sanos, cálidos, equitativos y seguros.
La creciente desintegración familiar ha golpeado profundamente a la infancia
Se trata del plan impulsado por la administración Trump que propone otorgar subsidios a familias en las que uno de los progenitores permanece en casa para cuidar a sus hijos. Dicho proyecto busca modificar las reglas de distribución del presupuesto contenido en el Fondo para el Cuidado y el Desarrollo Infantil (Child Care and Development Fund, por sus siglas CCDF) y podría impactar a millones de hogares en todo Estados Unidos.
Tras la revisión del borrador de esta iniciativa, el periódico The New York Times ha subrayado que la meta es aprobar una norma para permitirle a las parejas casadas -en las que uno de los padres permanece en el hogar- acceder a subsidios federales para el cuidado de sus hijos.
Según lo ha publicado el reconocido diario, “la propuesta, considerada una prioridad para el vicepresidente JD Vance”, modificaría el uso de un programa federal creado para ayudar a padres de ingresos bajos y moderados a trabajar, estudiar o recibir capacitación laboral mientras sus vástagos acceden a servicios de cuido.
El cambio consistiría en la creación -dentro del citado programa- de una categoría denominada “cuidado infantil basado en los padres”. Bajo ese esquema, uno de los integrantes de un matrimonio, podría recibir asistencia federal para supervisar a sus propios hijos en el hogar, mientras que el otro cónyuge, “debería trabajar al menos 35 horas por semana”. Obviamente, cada familia que solicite el subsidio, tendría que cumplir con requisitos tales como los límites de ingresos que establece el programa en cada estado.
Una propuesta de la administración Trump dotaría de fondos federales a progenitores que se queden en casa a cuidar a sus hijos
Esta variación, que aún no ha sido aprobada, podrá sufrir modificaciones antes de su publicación. Lógicamente, el texto final tendría que ser avalado por la Casa Blanca y deberá “pasar por una instancia de comentarios públicos” antes de que se adopte la norma definitiva, la cual -de transitar positivamente por todos los pasos descritos- según el diario estadounidense, “podría entrar en vigor en 2027”.
Pese a que muchos han empezado a especular con el tema, lo cierto es que la intencionalidad de la propuesta es realmente loable, pues el país del norte -como muchos otros, incluido el nuestro- ha sufrido el impacto social que implican el abandono de la infancia y la desintegración familiar. Por ello en casi todos los foros populares donde se ha dado a conocer, las reacciones han sido de júbilo.
Los niños, víctimas de abandono y agresiones
Algunos datos emitidos este 2026 por la Oficina del Censo de los Estados Unidos, subrayan que “entre el 35% y el 40% de los primeros matrimonios terminan en divorcio o separación” mientras que los registros del Observatorio de la Bioética, dan cuenta de alrededor de 700.000 casos de abuso y abandono o negligencia infantil al año. Dos situaciones que estarían entrelazadas pues los niños sin lugar a dudas, por lo general son victimas inocentes de los problemas de los adultos.
En Costa Rica, el índice de divorcios ha experimentado un aumento significativo del 21% en la última década, mientras que en materia de maltrato y abandono de la niñez, según datos del Patronato Nacional de la Infancia, tan solo en 2025, “la institución registró 96,694 denuncias por violación de derechos de 117, 316 niños, niñas y adolescentes.”
Vale la pena anotar que desde 2023, se hizo público un estudio realizado por la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica, señalando que el 43,3% de los encuestados “consideró probable que ocurra abandono o negligencia infantil en el país” situación ante la cual no podemos voltear la mirada hacia otra parte. «Cuando el río suena, piedras trae», decían los ancestros…
Pues bien, mientras algunos diputados en la Asamblea Legislativa se inclinan por legislar a favor de familiares y amigos o de sí mismos; otros favorecen grupos privados o redactan proyectos insulsos, valdría la pena que los más conscientes marcaran la diferencia, presentando una propuesta semejante a la descrita, que a todas luces podría contribuir no solo con la maltrecha economía familiar de miles de hogares -como posiblemente lo hará en Estados Unidos- sino también con el cuidado y vigilancia de la infancia, que definitivamente nunca estará mejor que bajo el ala protectora de sus padres y madres.
Adriana Núñez
Periodista Visión CR
Expresidenta Colegio de Periodistas





































