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Viernes 19 Abril, 2013

El mundo cambió y lo hizo para siempre. La ingobernabilidad está en la mente y consiste en no aceptar el nuevo orden en el ejercicio del poder


La gobernanza en tiempos del disenso

El recuento de la historia de la humanidad demuestra que la evolución de las formas de gobierno es una constante y pese al efecto pendular que presenciamos en oportunidades, en que sistemas de gobierno otrora superados, resurgen en modalidades y con actores renovados.
Sin embargo en el contexto actual se integra un elemento esencial que convierte este momento histórico en único… la tecnología y las nuevas forma de comunicación masiva. Hasta hace unos años los medios de comunicación tenían la posibilidad (y aún la conservan) de influir en la opinión pública, con una fuerza que fue determinante en algunos momentos y ante hechos que cambiaron la historia.


Sin embargo, las redes sociales, la tecnología portátil, la comunicación en tiempo real, entre otras, han convertido a la humanidad.
Hoy la cámara como testigo no es la excepción, hoy todos los celulares cuentan con una. El mundo es un lugar sin distancias y con pocos secretos…
La posibilidad de que las personas opinen sobre todos los temas, que sus voces sean escuchadas dependiendo tan solo del número de amigos con los que sume en su cuenta de face o twitter, es una realidad que influye sobre todos los campos de la vida.
Hoy aquella frase de que “entre cielo y tierra no hay nada oculto” podría actualizarse bajo la afirmación que entre facebook y twitter no hay nada oculto… El Internet ha cambiado al mundo. Esa realidad no escapa a la realidad del Estado.
En nuestro país el informe de un grupo de ciudadanos convocados por la Presidencia de la República, generó un sunami de comentarios y críticas que aún se discuten en diferentes foros, el tema principal “Ingobernabilidad del País” y es a partir de este título que se planteó una pregunta que ataca la esencia: ¿es la ingobernabilidad el principal problema del país?, y agrego ¿es la ingobernabilidad causa o consecuencia?
Como quiera que sea, es nuestro parecer que los gobernantes deben proyectar sus programas de gobierno y sus acciones estratégicas, tomando en cuenta un entorno diferente al que por muchos años privó en el país.
El monopolio de la discusión de la cosa pública hoy se ha convertido en una diversidad de foros, de vocerías, de actores individuales y colectivos.
Hay grupos de interés, que ante la sordera institucional, encuentran en la protesta y la calle las respuestas que pudieron ser el producto de espacios de diálogo negados. La fuerza vinculante de la sentencia, hoy es relativizada por instancias internacionales que nos han recordado en no pocos casos, que la interpretación de nuestros Tribunales de Justicia se alejan de la realidad y del entorno de los Derechos Humanos.
Las diversas manifestaciones de descontento social cuestionan gravemente la representatividad de quienes nos gobiernan, es hora de hacer algo diferente.
La respuesta está en la transparencia, en la rendición de cuentas, en asumir responsabilidades, apoyar la lucha contra la corrupción y la impunidad, la respuesta está en legislar haciendo realidad el texto del artículo 9 constitucional de un gobierno participativo y de esta forma convertir la participación ciudadana y el diálogo social en el antecedente del proyecto y no en el discurso para superar la protesta.
El mundo cambió y lo hizo para siempre. O lo entendemos, o esa realidad nos devorará como sociedad. La ingobernabilidad está en la mente y consiste en no aceptar el nuevo orden en el ejercicio del poder.

Luis Gerardo Fallas Acosta
Defensor adjunto de los habitantes