¡Herediano bicampeón nacional!
Justa la corona.
Alajuelense perdió a su capitán, perdió el invicto y perdió la oportunidad de ganar el campeonato. O sea, lo perdió todo.
Del León agresivo que no cesó de atacar con el apoyo de 34.000 aficionados en el juego de ida, en el estadio Carlos Alvarado, en el partido de vuelta, no quedó nada.
El portero del Team, Danny Carvajal en el juego crucial y decisivo del torneo, fue el espectador más cercano a la cancha, sin una sola acción determinante, dada de nuevo la falta de contundencia ya desesperante de la ofensiva manuda.
Después de observar las finales entre Toluca y América de la Liga MX, Nápoles y Cagliari en Italia e incluso la final entre Olimpia y Real España en Tegucigalpa, cargadas de ritmo, ofensivas y emoción, analizar sobre todo el primer tiempo del Herediano-Alajuelense da pena.
Dos equipos repletos de temor, jugando a la espera del error del rival, rompiendo el ritmo del juego con faltas, sin creatividad, coordinación, confiados sus “estrategas” de que un tiro libre o de esquina podía resolver el dilema, ofrecieron 45 minutos que fueron una vergüenza para el fútbol nacional. Porque no hubo fútbol.
El segundo tiempo tampoco fue gran cosa; Alajuelense resintió la ausencia de Celso Borges, lesionado en el minuto once, pero Herediano, con los ingresos de Axel Amador y Emerson Bravo, mejoró su rendimiento y empezó a dar avisos de reactivación de su zona ofensiva.
Cerca de las narices del portero Washington Ortega pasaron tres rayas qué si las toca con la punta del zapato Allan Cruz y el propio Bravo, son goles. También un remate de Marcel en solitario.
A Elías Aguilar lo bajaban con faltas, craso error de la retaguardia manuda, conociendo la letalidad de sus lanzamientos.
Y por esa ruta cayó el gol en el minuto 77 sin tiempo para que la Liga reaccionara por el empate.
Le cometen falta a Elías, lejísimos del área. “El Profeta” cobra alto al segundo palo, Marcel gana el salto a su marcador, devuelve al corazón del área, despeje corto de Gamboa, bola suelta y crucifica a Ortega el catracho Getsel Montes rematando a placer.
El León herido se abrió por el empate, dejó cráteres en retaguardia y de milagro se salvó de una paliza: Cruz y Bravo botan “goles muertos”, pero el 1-0 era gigante y la corona 31 viajó a las vitrinas del glorioso Club Sport Herediano.
En la gran final: Alajuelense no pudo con él.





































