Hacienda y Banco Central: un matrimonio con desencuentros
Gerson Vargas/La República
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Asumir deuda del banco engrosaría brecha fiscal

Hacienda y Banco Central: un matrimonio con desencuentros

Plan unificaría la deuda de ambos para abaratar el costo de administración

Como muchos matrimonios modernos, cada uno actúa independiente del otro. Deben tomar posiciones conjuntas, dialogar y llegar a acuerdos, pero a la hora de las verdades, cada quien toma el camino que más le parece según su conveniencia.

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Esta historia, común en muchas parejas, lo es también en dos entidades que deberían estar alineadas.
A diferencia de lo que ocurre en otros países, el Banco Central y el Ministerio de Hacienda están autorizados a emitir bonos. Esto provoca que cada entidad emita títulos al mercado persiguiendo objetivos distintos.
Por ejemplo, cuando el Banco Central sale a captar con el fin de recoger liquidez y evitar que suba la inflación, el efecto puede ser contraproducente para el Ministerio de Hacienda ya que puede presionar las tasas de interés.
Si el Central ofrece una tasa atractiva con el fin de captar fondos rápidamente, Hacienda se ve obligado a pagar una mejor tasa con el fin de que le compren sus bonos.
Esto provoca que se produzca una competencia entre el mismo Estado, lo cual parece un sinsentido.
Otra situación de conflicto se dio recientemente con la emisión de bonos de deuda soberanos. Para Hacienda, estos recursos significaron una oportunidad para recomponer financieramente su deuda, pero para el Banco Central significó la entrada de dólares que hicieron presión sobre el tipo de cambio, por lo que tuvo que comprar el excedente de dólares, con los costos que significó ese movimiento financiero. Si existiera un único emisor, el Gobierno podría hacer una mejor planificación de sus emisiones, eliminaría la autocompetencia que es perjudicial a sus intereses, y podría lograr una tasa de interés más favorable para Hacienda.
El Banco Central podría emitir por medio del Ministerio de Hacienda, de modo que las operaciones monetarias estén reflejadas transparentemente en el presupuesto nacional, opinó el economista Alberto Franco.
La entidad emisora tiene una deuda contraída durante la crisis económica de los años 80, época en la cual debió asumir pérdidas debido a la alta devaluación del colón.
Si el Estado decide pagar esas deudas, solucionaría el problema del Central, pero a su vez engrosaría el problema fiscal del Gobierno, que a 2013 cerró en un 5,5% con respecto al Producto Interno Bruto.
Llevar más leña al fuego no es conveniente en estos momentos, por lo que los expertos aseguran que la única forma de poder cumplir con la recomendación de un solo emisor sería posible únicamente si se logra un mejor balance fiscal.
En todo caso, en la presente administración se dio un acercamiento entre las autoridades del Central y Hacienda con el fin de eliminar estos desencuentros.

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Rodrigo Díaz
[email protected]
@La_Republica

Colaboraron: Javier Adelfang y María Fernanda Cisneros

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