Extremos insostenibles
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Jubilados privilegiados que no han cotizado los montos necesarios para recibir esas pensiones, están recibiendo dinero que aporta el sector productivo

Extremos insostenibles

Regímenes de pensión preferenciales, aplicables más que todo a exempleados del Ministerio de Hacienda, de Correos de Costa Rica, del Magisterio Nacional, exdiputados y expresidentes, pesan hoy duramente sobre el sector productivo nacional, que tiene que cubrir el 90% del pago de dichas pensiones, debido a que esos jubilados privilegiados no han cotizado los montos necesarios para recibir esas pensiones.
Esto quiere decir que, en algún momento, gobiernos que se sintieron con el derecho a crear estos privilegios lo hicieron y otros los continuaron aunque los números no salieran.
Para que un régimen de pensiones sea sostenible y además justo, quienes contribuyan a él deberán hacer los aportes necesarios durante los años establecidos para poder jubilarse, y quien administra el fondo deberá además ocuparse de hacerlo de modo que este crezca siempre y sea suficiente para garantizar lo correspondiente.
En el caso que nos ocupa las cosas ocurrieron de modo muy diferente. Ni hubo los años de trabajo para merecer una pensión, ni se previó una forma para que los desajustes que esto produjera se solventaran de otro modo que no fuera mediante el siempre estrujado bolsillo del contribuyente.

Es decir, que una vez más, las cosas se hicieron mal y continuaron por ese camino puesto que en 2008, la administración de Oscar Arias hizo un ajuste extraordinario en los salarios públicos que se aplicó a esos regímenes de pensiones, provocando así un nuevo crecimiento en su costo, de acuerdo con lo detallado en una nota de este medio publicada ayer.
Los costarricenses no se ven ya dispuestos a soportar más de lo mismo. Se sienten oprimidos y engañados por administraciones que gobiernan de espaldas a la población generando y perpetuando situaciones que son exactamente lo contrario de lo que pregonaron durante sus campañas político electorales en donde se prodigaron en falsas promesas.
Esto no es algo que se pueda ignorar o pretender minimizar. Cuando las cosas se llevan a extremos pueden sobrevenir reacciones indeseadas.
En Costa Rica hay cosas urgentes que hacer y una de ellas es evitar más cargas sobre los bolsillos de una clase media, de por sí ya muy golpeada, para evitar el peligroso ensanchamiento de la brecha social que lleve a situaciones extremas.

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