Escalada de emociones
POCHO es una carrera de emociones encontradas por personas que comparten un sentimiento y una causa: la lucha contra el cáncer.Cortesía organización de POCHO/La República
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Escalada de emociones

A nadie le importó quién ganó el POCHO, lo que valió fue que el único derrotado resultó ser el cáncer

El pasado sábado se llevó a cabo la segunda edición del POCHO, una competencia cero costos, donde quienes participan y colaboran entregan dinero y esfuerzo para la lucha contra el cáncer.
Más que una competencia, este evento es un encuentro de emociones, entre gente que padece esta enfermedad y sus familiares y amigos que les apoyan; por ello, subir cuatro veces y bajar otras cuarto la ruta hacia el volcán Poás (desde la bomba en Poasito hasta la rotonda y viceversa) se convierte en un grito de rebeldía contra la muerte y su principal aliado el cáncer, advirtiéndoles que no les será fácil doblegar a quienes apuestan por la vida y utilizan como principal arma la solidaridad.

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El año pasado esta competencia convocó a unas 80 personas, de las cuales la mitad eran holandeses, que vinieron a nuestro país a colaborar porque en su país dicha actividad es un éxito y se llama Alpe d’HuZes, que en su edición en 2012 tuvo una participación de 8.300 personas y una recaudación de $40 millones, ya que cada participante aportó $3 mil.
Ed Smit, presidente de la organización de POCHO, sueña con que este evento crezca tanto que convoque a miles de personas a participar año con año, para que muy pronto puedan hacer realidad la iniciativa que persigue en Costa Rica esta agrupación de voluntarios. Ellos quieren construir un albergue para todas aquellas personas con cáncer que residen fuera de la Gran Área Metropolitana y necesiten hospedarse en un lugar con las condiciones óptimas para recibir sus tratamientos y con ello ayudar a sus familias desde la perspectiva económica hasta la psicológica.
Smit se mostró motivado porque este año la participación aumentó a unos 130 participantes de los cuales había más de 100 ticos, que pagaron $50 cada uno. Hubo también la participación de grupos organizados de gimnasios y algunos corredores incluso representaron a un grupo específico de personas que querían colaborar con esta causa.
Algo que hay que entender, nos dice Ed, es que POCHO no es una competencia, cada participante hace el esfuerzo por su enfermedad o por la de un ser querido que usualmente lo espera en la meta y a quien el corredor dedica su esfuerzo.
“Es un evento emocional, quien se esfuerza lo hace pensando en una persona en especial; esa que lleva la foto pegada a su espalda y que es su motivo personal para pedalear”, señaló.
El dinero que se ha recaudado en las dos ediciones de POCHO 2012 y 2013 irá completo a Fundacáncer. Mientras, lo que se recauda en Holanda se utiliza para las investigaciones que se están realizando en procura de hacer que el cáncer pase de una enfermedad letal a una crónica.
En Costa Rica, con el albergue, se pretende ayudar a ese 30% de personas de zonas rurales que tienen cáncer y por falta de recursos para estar viajando a los hospitales capitalinos, mueren allá.

Luis Rojas
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