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Jueves 10 Abril, 2008

Empujen a Laura

Gaetano Pandolfo
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Doña Laura tendrá que decidirse y definirse.
O marca la cancha y define el territorio o les dice de una sola vez a los hermanos Arias Sánchez que no está en condiciones de aceptar la responsabilidad de, eventualmente, ser presidenta de Costa Rica.


Condiciones le sobran, pero no muestra el empuje que se requiere para ganar tiempo preciso y precioso e ir afianzando su candidatura.
La señora Vicepresidenta como que quiere y no quiere y lanza al liberacionismo un mensaje de duda, que desde luego recorre a lo interno del partido y la perjudica.
Ha sido evidente el relanzamiento de la imagen de doña Laura, diríamos que masivamente en los medios de comunicación en las últimas semanas. Después de estar más de año y medio de gobierno escondida por su propio gusto en las oficinas a su cargo, de pronto irrumpe con mensajes, noticias, informes, conferencias, boletines y su fotografía, donde luce como lo es, radiante y bella, inunda los medios pero sin confirmación de eventual postulación.
Si don Oscar y don Rodrigo decidieron que debe ser doña Laura la “candidata oficial”, lo mejor para el partido es que esta acepte el desafío o lo rechace ya, pero que no alargue la decisión, porque esto, no solo la perjudica, sino que sus eventuales seguidores que serán miles, no miran con buenos ojos el peligroso titubeo.
Si quiere convertirse en la primera mujer en presidir la patria, requiere firmeza de criterio y definición, un par de condiciones vitales para gobernar, que hoy en día la Vicepresidenta esconde.
Johnny Araya ya está en el ruedo; Antonio Alvarez tiene todo el derecho a ser candidato y honestamente habla de sus intenciones. Será en campaña que se le podría cobrar su retiro y posterior regreso. Personalmente, me agrada mucho tenerlo de nuevo en las filas verdiblancas.
Se habla de un gallo tapado: Francisco de Paula Gutiérrez y desde aquí lanzo la candidatura de doña Mayi Antillón, si doña Laura no se decide.
La legisladora verdiblanca se ha lucido en el Primer Poder de la República; es líder, muestra presencia, inteligencia y señorío; viste como una reina; es elegante y sobria.
Entonces, o don Oscar termina de empujar a Laura y esta se apura a definirse, o quizá sería conveniente que el liberacionismo que desea una mujer en la presidencia de la República, vuelva la mirada a doña Mayi, que vale la pena.