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Embellecer San José reactivaría economía
Empresarios claman, pero Laura frena Centro Cívico Nacional

Por austeridad se frenaron nuevas sedes del Congreso y Casa Presidencial, dijo Jorge Walter Bolaños, director del BCIE



Aunque el financiamiento está, el gobierno de Laura Chinchilla no se muestra dispuesto a dar el banderazo de salida al proyecto de renovación arquitectónica de San José, cuya punta de lanza sería el desarrollo del Centro Cívico Nacional.
Para ese efecto, la administración de Oscar Arias había dejado adelantada la compra de los terrenos donde se ubicarían las nuevas sedes de la Casa Presidencial y la Asamblea Legislativa.
Lejos de ser un capricho, este plan es algo más que embellecimiento urbano. Para sectores golpeados por la crisis financiera constituiría una inyección importante para una economía local desmejorada. “No hay claridad sobre lo que quiere hacer el gobierno. En temas que son cruciales para devolver la confianza al inversionista y al empresario, se titubea excesivamente. A pesar de que ya se habían conseguido los recursos y todos creíamos que las negociaciones necesarias se habían llevado a cabo, aún seguimos esperando a que se decidan a impulsar un tema tan importante”, indicó Manuel H. Rodríguez, presidente de la Unión de Cámaras.
Este criterio lo comparten otros gremios profesionales y del área productiva, ante la evidente viabilidad de construir una sede integral para el Gobierno —identificada por décadas como Centro Cívico Nacional— y con ello impulsar la renovación de una ciudad capital más competitiva.
Entre los argumentos sostenidos por los expertos, está que en tiempos de contracción deberían ser evidentes las acciones del Estado por reactivar la economía, y por el contrario esto no pareciera ser prioridad para la actual administración.
“En la situación con el Centro Cívico y el Centro de San José, hay plata; se dieron las negociaciones y discusiones, para que al final se terminara enredando todo. Se hace evidente que no han sabido ordenar los procesos necesarios para arrancar. Esto urge no solo para San José, sino para el país”, insistió Jaime Molina, presidente de la Cámara de la Construcción.
A nivel económico, remozar la capital de un país representa una oportunidad de oro.
En Latinoamérica, urbes como Quito y Lima se beneficiaron con las líneas de crédito específicas que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) tiene para ese efecto, y hoy gozan de mejoras sustanciales.
“A esos organismos les interesa el hecho de mejorar la calidad de vida de las grandes ciudades, porque esto incide directamente en sus habitantes. Generar cambios integrales en los países de una región, eventualmente termina influyendo en el mejoramiento de ese bloque regional”, puntualizó el economista y ex ministro de Vivienda, Helio Fallas.
A la presión se suman el Colegio de Arquitectos y la Asociación Nacional de Arquitectos, quienes reclaman que las iniciativas de reordenar y renovar la capital fueron incluso temas en campaña política.
“Se trata de hacer las cosas de tal forma que el país deje de perder dinero. La no ejecución de un proyecto de este tipo no solo encarece sus costos financieros, sino que tiene un altísimo costo social y patrimonial”, sugirió Carlos Alvarez, presidente del Colegio de Arquitectos de Costa Rica.
A partir de una reciente publicación de LA REPUBLICA, los arquitectos costarricenses impulsarán la propuesta de construir un Centro Cívico Nacional, e incluso se preparan para elevar el asunto a las instancias pertinentes.
“Se va sumando una serie de intentos fallidos por concebir una ciudad habitable (…) todos los anteproyectos bien estructurados, son sustituidos por aparentes soluciones cortoplacistas, producto de ocurrencias politiqueras”, apuntó Abel Castro, presidente de la Asociación Nacional de Arquitectos.
Los profesionales argumentan que grandes ciudades, como Curitiba, Barranquilla y Estocolmo, se basaron en anteproyectos pensados por profesionales; a esa realidad añaden que este tipo de criterios deberían privar, y nunca la conveniencia de hacer un negocio.

La construcción de las nuevas sedes para la Casa Presidencial y la Asamblea Legislativa en las inmediaciones del Parque Nacional, en el marco del Centro Cívico Nacional, cuenta con el financiamiento del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
No obstante, la edificación de estos dos inmuebles se encuentra suspendida por una orden girada por parte de Laura Chinchilla, presidenta de la República.
Esto a pesar de que su antecesor Oscar Arias, quien fervientemente apoya este proyecto, dejó avanzada la compra de los terrenos donde se pretende ubicar los edificios.
El déficit fiscal que enfrenta el país sería el principal argumento de la mandataria para frenar el proyecto, según confirmó Jorge Walter Bolaños, representante de Costa Rica ante el BCIE y ex tesorero de Chinchilla durante el proceso electoral.
Debido a ello, el BCIE paralizó por tiempo indefinido la compra de los terrenos donde se pretende ubicar a las dos sedes.
“Dadas la posición de austeridad de doña Laura y la situación de emergencia de vive la Asamblea Legislativa, se decidió parar el proceso de adquisición de terrenos”, manifestó Bolaños.
La paralización del nuevo inmueble para la Asamblea Legislativa, al costado este del Parque Nacional, se debió a la orden de desalojo que emitió el Ministerio de Salud en un plazo no mayor a un año del Edificio Sion y la Casa Rosada, que sirven de oficinas para varios diputados, así como el Castillo Azul, sede de la presidencia del Congreso, y los archivos del edificio principal.
Esto en razón de que levantar una edificación como la que se contempla dentro del Centro Cívico requiere mucho tiempo, lo cual impediría cumplir con el plazo ordenado por María Luisa Avila, ministra de Salud, explicó Bolaños.
En cuanto a la Casa Presidencial, Bolaños asevera que se debe a la crítica situación económica que vive el Estado, producto del déficit fiscal del 5% que registra y otras necesidades de financiamiento que han surgido de imprevisto.
“Antes estas circunstancias lo que ha sucedido y posiblemente suceda es dejar ese proyecto en suspenso para un mejor momento, pero no quiere decir que el país no deba tener una Casa Presidencial un poco mejor, pero quizás el momento no es el ideal”, añadió Bolaños.
La mandataria concuerda con la posición de Bolaños en que en este momento el país no puede hacer efectivo el financiamiento para las nuevas sedes de los poderes Legislativo y Ejecutivo.
“El gobierno ha trabajado una agenda de prioridades en materia de financiamiento externo por $4 mil millones. La grave situación deficitaria del país, obligará a la presente administración a procurar un adecuado aprovechamiento del crédito externo para financiar las prioridades asumidas en materia de infraestructura vial, educación, salud y seguridad. Una vez cubiertas esas prioridades, procederemos a avanzar con otros proyectos como el de la sede de la Casa Presidencial. Al mismo, tiempo, tal y como lo ha manifestado don Jorge Walter Bolaños, estamos revisando las tasas de interés a que presta el BCIE a Costa Rica, las cuales se consideran relativamente altas”, dijo Chinchilla
Para el desarrollo de dichos edificios se cuenta con dos créditos con el BCIE. El préstamo para el Plenario es por hasta $97 millones. Mientras que para la sede que albergará al Poder Ejecutivo se cuenta con otro por $38 millones.
De momento, existe una opción de compra del 71% de los terrenos para la Asamblea Legislativa y de casi la totalidad de las 13 propiedades donde se construiría la Casa Presidencial.
Ambos inmuebles se levantarían dentro del denominado Centro Cívico Nacional, donde se pretende que se ubiquen todas las sedes de los Supremos Poderes de la República, ministerios y otras instituciones importantes en el sector comprendido entre la antigua aduana, al este; el Parque Morazán, al oeste; el Circuito Judicial, al sur; el Parque Simón Bolívar y el actual Museo de los Niños, al norte.

Ernesto Villalobos
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Natasha Cambronero
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