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Dentro de poco tiempo vence el alquiler del zoológico en el Parque Simón Bolívar, surge la pregunta, ¿qué hacer con esta área con alto potencial para el desarrollo urbano.
El zoológico lógico
El Parque Simón Bolívar podría generar millones de dólares anuales, como parte de una renovación urbana

En 2014, expira el contrato de arrendamiento para el zoológico en el Parque Simón Bolívar.
Esto puede parecer muy lejano.
Por otra parte, tres años no es mucho tiempo para planificar un proyecto potencialmente complejo uno que funcione para la gente que usa el zoológico de hoy, y para aquellos que podrían usar el parque en el futuro, esto sin hablar de los animales que viven ahí.
Desde cierto punto de vista, el zoológico, tal como existe hoy en día no vale la pena preservarlo, en parte porque las instalaciones han venido a menos, y también porque el terreno sobre el que se encuentra podría producir muchos más ingresos para los costarricenses, si se utilizara de manera eficiente.
El propio zoológico genera poco más de $500 mil al año, la mayoría procedente de las entradas, junto con modestas contribuciones del Ministerio de Ambiente y el sector privado.
Estos ingresos apenas alcanzan para los sueldos de los empleados del zoológico, y para el mantenimiento del parque, que no ha tenido mejoras importantes en las últimas décadas.
Los visitantes actualmente ni siquiera pueden comprar un refresco o una taza de café, ya que la pequeña soda cerró hace seis meses, por falta de clientes.
Aunque en un domingo normal acuden al parque más de mil personas, pocos visitantes llegan durante el resto de la semana.
En cualquier caso, solo la mitad de los visitantes vienen para ver los animales, mientras el resto solo quiere un lugar tranquilo y verde para relajarse, según un estudio realizado por La República.
Las instalaciones del zoológico, que inició operaciones en 1916, no son ideales para los grandes animales, entre ellos dos leones y un ocelote, un felino que en su ambiente natural puede correr a velocidades de hasta 60 kilómetros por hora, y que en el Parque Bolívar vive en una jaula, cuya extensión máxima es de apenas cuatro metros.
El propio zoológico podría ser trasladado a un terreno de Santa Ana, que el Ministerio ha destinado para tal proyecto.
Además, el Parque Bolívar podría en circunstancias adecuadas producir mucho más dinero para Costa Rica.
En la actualidad, cerca de 1,2 millones de extranjeros ingresan al año por el Aeropuerto Juan Santamaría, pocos de los cuales pasan mucho tiempo en San José, que generalmente no es considerada una de las ciudades más atractivas del mundo.
Suponiendo que el 20% de estos visitantes permaneciera dos días adicionales en la capital, y que en promedio cada uno gaste $300 durante este tiempo, el turismo urbano generaría casi $75 millones en nuevos ingresos anualmente.
Si bien el Parque Bolívar por sí solo no puede aumentar el atractivo de la ciudad para los visitantes extranjeros, sí es la base ideal desde la cual se podría crear un imán para los turistas.
El parque se encuentra en una zona que cuenta ya con excelentes restaurantes, clubes, galerías y hoteles boutique, junto con otras atracciones como el Parque Nacional, la Antigua Aduana y el centro cultural de la antigua Fábrica de Licores.
El parque en sí sería la joya de la corona, ya que consta de casi dos hectáreas y media de bosque tropical impresionante, con un río que lo atraviesa.
Entre otras posibilidades, se podrían modernizar las instalaciones actuales, así como agregar nuevas actividades, de modo que la operación del zoológico, así como del parque, sean más rentables.
Por otro lado, la creación de un nuevo proyecto urbano implicaría cambiar una instalación que recibe unos 150 mil visitantes al año, en su mayoría de clase media para abajo, que tiene pocas opciones de recreación.
El zoo puede ser viejo, pero está bien manejado.
Los animales se encuentran sanos.
El recinto que alberga a los leones la mayor jaula en el zoo es un 50% más grande que el tamaño mínimo exigido por las normas internacionales.
Además, los materiales que se usan para su recreación son naturales y reproducen las condiciones que los animales tienen en la selva.
El personal del zoológico está integrado en gran parte por profesionales altamente capacitados, que también colaboran en proyectos de conservación, incluyendo la protección de especies en peligro de extinción en todo el país.
Transformar el parque además resultaría complicado.
Como el terreno es de propiedad pública, cualquier decisión de cambiar su uso requeriría un consenso entre numerosos grupos de funcionarios.
Incluso si el Estado accediera a que empresas privadas desarrollen modernas instalaciones recreativas en el Parque Bolívar, mediante una concesión, está lejos de ser cierto que el sector privado quiera hacer grandes inversiones en un proyecto que no llegará a poseer.

Fred Blaser
Co presidente
República Media Group
Colaboró con esta nota Christy Quesada
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